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HURACANES Y TORMENTAS TROPICALES

Deforestación y falta de planificación alimentan la tragedia de los haitianos

El país solo tiene 2% de área vegetal. Viviendas se edifican en zonas vulnerables

Por Roger Zuzunaga Ruiz

Haití, el país más pobre de América, es también el más vulnerable a los huracanes y tormentas tropicales. En menos de un mes, cientos de personas han muerto a causa de estos fenómenos naturales y unos 800 mil damnificados claman por comida y agua.

Prácticamente cualquier amenaza natural desencadena una catástrofe en este país.

En el Informe Mundial sobre la Reducción de Desastres Naturales del 2004, Haití apareció como uno de los países con el índice de riesgo más elevado del planeta. En el siglo XX sufrió la llegada de 16 huracanes, 25 fuertes inundaciones, un grave terremoto y siete sequías, los que dejaron más de 15.000 muertos. Ahora, en el 2008, en menos de un mes, dos tormentas tropicales y dos huracanes ya han causado graves estragos.

FACTORES NEGATIVOS
¿Por qué, a diferencia de la también golpeada y vecina República Dominicana, en Haití los muertos y damnificados se cuentan por miles después del paso de un ciclón?

Además de la pobreza y de la ausencia de una política efectiva que proteja y prevenga a su población de las calamidades naturales, la grave deforestación que sufre el país estaría fuertemente ligada con la catástrofe humanitaria.

Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Haití perdió prácticamente toda su cobertura vegetal (se estima que solo queda 2% de áreas verdes) y es el país americano más afectado por la degradación del suelo.

Además, el 70% de la energía, tanto industrial como doméstica, proviene de la madera y del carbón, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esta deforestación extensiva ha dejado enormes extensiones de colinas desnudas, lo que facilita la inundación de los poblados situados al pie de ellas. En la vecina República Dominicana, golpeada también por tormentas, las consecuencias fatales son mínimas, pues sus colinas están cubiertas por bosques protectores. Este país conserva el 30% de su extensión vegetal.

"Hay una verdadera emergencia, hay que tomar medidas para frenar la degradación del medio ambiente en Haití", le dijo la semana pasada a la AFP el representante del PNUD en Haití, el francés Joel Boutroue.

Agregó que la destrucción de los bosques contribuye a hacer el país más vulnerable a las inclemencias del tiempo, pero también a aumentar la pobreza.

Para el ministro haitiano de Medio Ambiente, Jean-Marie Claude Germain, la ausencia de una verdadera política ambiental contribuyó también a la vulnerabilidad del país. Según él, el problema se remonta a la independencia de Haití, a comienzos del siglo XIX.

"Desde hace siglos, practicamos una agricultura de montaña relacionada a las condiciones en las que Haití tuvo su independencia. Esta práctica hizo al país aún más frágil", le dijo a la AFP.

Aunque el especialista peruano en prevención de desastres Pedro Ferradas coincide en que la deforestación es gravísima en Haití, porque contribuye a que los deslizamientos vayan directamente a los ríos y estos terminan desbordándose fácilmente, considera que este no es el factor más grave.

Su especialidad llevó a Ferradas a Haití y a otros países caribeños en el 2002. De ese análisis en el terreno llegó a la conclusión de que el problema más recurrente en la isla es la informalidad en la edificación de viviendas, lo que coloca a sus habitantes más pobres, que son una inmensa mayoría, en una situación vulnerable.

"La gente más pobre vive en las laderas de los cerros, en condiciones precarias. Lluvias relativamente pequeñas causan deslizamientos que se traen abajo las casas en cualquier momento".

Ese factor, junto con la ineficiencia de un casi inexistente Estado, acentúa la vulnerabilidad. "En Haití no existe defensa civil. La gente no tiene cómo ubicarse en zonas seguras. No hay albergues. Los niveles de comunicación entre los gobernantes y la gente son terribles. A lo mucho se emite una advertencia de, por ejemplo, la llegada de un huracán, pero nada más, la gente no tiene a dónde ir. Todo lo contrario a lo que ocurre, por ejemplo, en Cuba, donde la prevención funciona muy bien", enfatiza Ferradas.

El experto recuerda que cuando recorría Haití en el 2002, llegó a poblados afectados por inundaciones ocurridas un año antes que seguían esperando la ayuda gubernamental. Sería terrible que ahora suceda lo mismo, por ejemplo, con la castigada localidad de Gonaives, el centro de la catástrofe humanitaria haitiana.

LA FICHA
Capital: Puerto Príncipe.
Población: 8'706.497 (al 2007).
Idiomas oficiales: Creole haitiano, francés.
Superficie: 27.750 kilómetros cuadrados.
Forma de gobierno: República.
Moneda: Gourde.
Independencia: De Francia, el 1 de enero de 1804.

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