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KARPOL, EL MALO DE LA PELÍCULA DE SEÚL 88

El revolucionario ruso

Nicolai Karpol dejó el vóley activo para vestirse de traje y corbata. Es el nuevo gerente del Uralochka NTMK, su club de toda la vida

Por Miguel Villegas. Periodista

Nicolai Karpol fue el protagonista del filme de terror Seúl 88. Los peruanos vimos la película de cinco sets en el lugar correcto para no sentir tanto miedo: la cama de nuestros 'viejos'. Y sentimos miedo. Cuando Karpol hablaba, gritaba, era imposible no temerle a sus colmillos tipo Hannibal Lecter. Ese 1988 era un tipo rubio de cejas negras, con el físico más parecido al de un camionero que a un ilustre profesor de matemáticas. Karpol había sido becado para estudiar matemáticas, pero era poderoso con el lenguaje. Las chicas rusas, rubias y de pantalones cortos, lo hacían salivar (de rabia). Karpol dice que lo sabía. Y dice que usó la táctica infalible: recordarles a punta de gritos a sus jugadoras el pánico a perder.

La fórmula funcionó y ha sido patentada. Karpol ganó con la desaparecida URSS dos medallas de oro (1980 y 1988) y con Rusia tres medallas de plata (1992, 2000 y 2004). Fue campeón del mundo, de Europa. Con selección y con clubes. Después de sus últimos juegos, los de Atenas, la crítica lo bautizó como el mejor técnico del vóley moderno. Este detalle sí conmovió a Karpol, el hombre de piedra. Aceptó los elogios y dejó que el escritor croata Tomislav Birtic escribiera un libro sobre él. Birtic corrió el riesgo de enfurecer al 'angelito' y le puso por título "Todo lo que se necesita para ser un lunático". Para la tapa, el lunático sonrió.

Karpol quiso borrar de la memoria rusa la palabra derrota y en Seúl pudo sentirse satisfecho. En el tercer set del partido contra Perú, cuando perdía 12-6, pidió tiempo técnico y llamó a su mejor jugadora, Irina Smirnova. Fue una lucha desigual: Irina parecía un castor atemorizado y Nicolai un perro rabioso. "Le dije que pensara en su abuela y en lo que ella diría si la viera perder la medalla de oro", contó en su libro. Karpol se sentó a esperar con la impaciencia del que aguarda su condena de muerte. Al otro lado, míster Park parecía acostado en una playa caribeña. Si el ruso gritaba para ganar, el coreano solo pedía que jugaran bien. Véalo en You Tube. El resto, lo que pasó después, es silencio.

El protagonista de esta serie rusa está más viejo y más canoso. En mayo último cumplió 70. En esta edad para el retiro le ha crecido la panza, ha dicho que las cubanas se parecen mucho a las rusas que él dirigió, no ha podido olvidarse de ese partido con Perú. Nicolai Karpol se ha retirado del vóley de selecciones y hace unas semanas dejó el cargo en el club Uralochka NTMK, uno de los más antiguos del mundo. Ha dejado la cancha para sentarse en la oficina de gerente deportivo. Ha dejado su protagónico para por fin, descansar. Y ver la película de su vida.

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