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OPINIÓN

Manual para leñadores

Por Miguel Villegas. Periodista

Debo reconocer que soy un back con limitaciones técnicas. Los individuos de mi clase, poco elegantes para despejar, nerviosones en el mano a mano, leñadores que no conocen la magia del empeine, detestan, sobre todo, un tipo de jugador. Cuando vemos a un enano habilidoso que no arruga, dejamos que la terrible aguja del pánico nos anestesie.

Confieso que con Fernando Martel me pasa eso. El chileno ha regresado al Perú para jugar por Ñublense contra el Áncash, y me produce la misma sensación. ¿Cómo rayos se enfrenta a un jugador así sin recibir tarjeta roja?

La respuesta la tiene Alessandro Morán, el jubilado campeón de la Sudamericana 2003 que vuelve por otros quince minutos de fama en 'La Amenaza'. "Yo ni le voy a hacer caso", dijo. La fórmula parece ser la indiferencia.

Es fácil marcar a los delanteros fintosos. Una patada basta. Pero con los atacantes que festejan cada puntazo en la canilla como un trofeo, la cosa cambia. Esos tipos que no arrugan --como Martel--, aburren, enervan y finalmente cansan. Su triunfo es psicológico. Por eso aplaudo a Morán. Y le creo.

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