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¿OPORTUNIDAD REAL?

Los problemas del martillo

EN TEORÍA, LOS REMATES JUDICIALES DE BIENES INMUEBLES SON UNA GRAN ALTERNATIVA PARA ADQUIRIR UNA PROPIEDAD. LA REALIDAD, EN CAMBIO, ES BASTANTE MENOS AUSPICIOSA, SEGÚN LOS ESPECIALISTAS

Por César Sarria Gomí

Conseguir el mejor precio es la consigna de cualquier buen comprador. Esa necesidad de ahorrar algunos soles es la característica principal de aquellos que han hecho fortuna. Sin embargo, el objetivo de esta nota no es homenajear a la tacañería ni una plegaria a 'san codo', sino dar a conocer al público común y corriente una manera legal de conseguir una propiedad a menor valor del que el mercado decide.

Una de estas formas son los remates judiciales de bienes inmuebles, que no son otra cosa que "ventas forzadas de propiedades muebles o inmuebles que permitan sacar el mejor precio de esos bienes para cubrir así el valor de las deudas que produjo su embargo o hipoteca. Estas ventas deben hacerse públicamente, permitir el acceso de quienes cumplan los requisitos y hacerse en presencia de un martillero público", explica Domingo Rivarola, abogado del estudio Payet, Rey & Cauvi.

La idea primaria de estos remates es conseguir, mediante la puja de varios postulantes, el mejor precio posible por una propiedad para, además de cubrir la deuda, que quede un pequeño saldo para el deudor. Lamentablemente, los procesos por los que se realizan los remates tienen una serie de deficiencias que los convierten en una fuente de enriquecimiento para algunos.

LOCOS DE REMATE
Los primeros problemas se inician con la publicidad. El carácter público de estos remates requiere de canales masivos para poder llegar a la mayor cantidad de gente. "Sin embargo, en el Perú esto no es así. La publicidad de los remates judiciales no tiene ningún criterio comercial, es poco atractiva y su publicación es obligatoria en el diario 'El Peruano', únicamente consumido por abogados y otros pocos", asegura el martillero público Federico Weinberger.

Sin embargo, ese es el menor de los problemas de los remates. "Debido a las distintas interpretaciones de las normas vigentes, la corrupción también se presenta en este tipo de remates. Unos pocos se ven favorecidos y consiguen que el precio de compra corresponda al 40% del valor de tasación. Y si una persona particular entra en la puja, los miembros de estas mafias hacen lo posible por descalificarlo y sacarlo de la competencia", explica Rivarola.

En estos casos, solo queda una alternativa. Según su propia experiencia, Weinberger asegura que los particulares solo tienen acceso a las propiedades que a los grandes no les interesa.

En tiempos en que la venta de casas y departamentos está en pleno 'boom', los embargos también son moneda común y los especialistas coinciden en que se debe dar una serie de cambios estructurales en la normatividad de los remates judiciales para permitir que favorezcan a todos. De lo contrario, los beneficiados seguirán siendo los mismos de siempre.

Pasos a seguir antes del remate
4Enterarse del remate, vía publicidad en periódicos, y comprobar que los bienes que se están rematando están dentro de sus posibilidades de compra.
4Pagar en el Banco de la Nación un arancel o derecho de participación, que varía, dependiendo del valor de la propiedad, entre S/.172 y S/.680.
4Es necesario, además, depositar o llevar en efectivo lo equivalente al 10% del valor de tasación del inmueble.
4Luego de cumplir estos requisitos, debe asistir en la fecha al lugar del remate e iniciar el proceso de puja. Es decir, competir con otros postulantes elevando el precio hasta que uno se retire. Este proceso se debe dar en presencia de un martillero público.
4Deben haber al menos dos postores para evitar que el remate sea declarado nulo.
4El art. 735 del Código Procesal Civil habla de los requisitos para participar en un remate judicial.

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