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POR PRIMERA VEZ EN 14 AÑOS, EL EQUIPO DAVIS JUEGA FUERA DE LATINOAMÉRICA

A la espalda de los lamentos

Perú llegó al horno de Israel con la mente puesta en mantenerse en el Grupo Mundial de la Copa Davis

Por Pedro Canelo. Enviado especial

Tel Aviv. A solo una hora de la tierra donde Jesús pronunció sus siete palabras yo solo quisiera escribir que tengo sed. Tel Aviv es una ciudad que huele a puerto y que se calienta después de las diez de la mañana. Tengo sed porque la temperatura supera los 30 grados pero la sensación térmica es más cruel. El calor de Tel Aviv es un calor húmedo. Es un calor de playa, con el sonido de la brisa como urgente sensación de frescura. Aquí el Perú comenzará a jugar mañana su permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis ante Israel. Prohibido el cansancio aunque caliente el sol.

Perú está entrenando a horario doble, muy duro, hasta que cada jugador se sienta poco más que extasiado. Esa es la idea, del capitán Yzaga y del escudero Tupi. Que se haga costumbre el sol, el sudor y la sed. Desde hace 14 años, un equipo peruano de Davis no se mostraba en un país fuera del continente americano. Demasiado tiempo para decir adiós tan temprano.

Tel Aviv amanece muy temprano y se acuesta muy tarde. El sueldo mínimo es de 1.500 dólares, por eso no sorprende que una hora de Internet puede costar hasta 20 soles y que los taxis tengan como tarifa mínima 15 soles. Tel Aviv se encuentra a casi veinte horas de vuelo hasta Lima. Los partidos ante Israel se jugarán, en horario de madrugada para Lima, en el Canada Stadium ubicado en el Tenis Center, un amplio lugar de esparcimiento en la zona de Ramat Hasharon, a 20 minutos en taxi desde el centro de la capital israelí donde el tráfico fluye gracias a los modernos periféricos rodeados de torres comerciales.

Luis Horna e Iván Miranda ya hacen trabajos separados del grupo, siempre con esa voz de la conciencia llamada Jaime Yzaga. La convicción es resistir: al equipo israelí, al calor, al público (dicen que es el más difícil del Grupo Mundial). Solo resistir para pedir el derecho a la vida, o mejor dicho, el derecho a seguir mirando todo desde arriba (desde ese espacio de privilegio para los 16 mejores equipos del mundo). Los entrenamientos seguirán hasta el jueves y nadie puede quejarse. Al esfuerzo se une la convicción como principal vitamina.

A solo una hora de Jerusalén, por tierra, los peruanos no quieren saber nada con el muro de las lamentaciones.

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