Que los hinchas rosados se vayan haciendo la idea. Nada parece salvar al Boys. Ni la buena puntería de Flavio Maestri ni los rezos de sus seguidores son capaces de darle vuelta a una cruda realidad que golpea los corazones porteños. El 1-1 de ayer ante el Juan Aurich es la consecuencia de un pobre trabajo de los dirigentes que han firmado prácticamente la sentencia de la baja.
Los porteños, con más entrega que fútbol, siguen sufriendo la falta de experiencia. Ayer un tiro libre de Maestri los puso en ventaja, pero no aguantaron la presión chiclayana y el empate llegó a través de Guadalupe. Y tan mala es la suerte del Boys que recién se benefició de la expulsión de Mendoza a dos minutos del final. Muy poco tiempo para sacar provecho de ello.