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FILOSOFEMAS

Francisco Távara, presidente de la Corte Suprema

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo

Lo que está sucediendo en la Corte Suprema es inconcebible, pero, desgraciadamente cierto. En el mes de agosto se recortó en 10 millones de soles el presupuesto que había sido elaborado sin ninguna ambición por la corte y este mes de setiembre el Gobierno pretende recortar 24 millones de soles.

El presidente de la Corte Suprema, empeñado en aplicar una eficiente y democrática reforma judicial, solicitó para el año 2009 un presupuesto de 1.508 millones de soles. Lamentablemente el Ejecutivo únicamente aceptó otorgarle, 1.082 millones. Esta situación lo lleva a considerar que de ejecutarse dicho recorte a su sector, no podrán pagar ni los servicios básicos y definitivamente afectará la implementación del Código Procesal Penal que se pensaba poner en práctica. Así lo afirmó, después de asistir a la firma de un convenio de cooperación con la Municipalidad de Villa María del Triunfo, mediante el cual se transferirá al Poder Judicial un terreno para la construcción de la sede de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur.

Asimismo, Juan Carlos Eguren, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso, hizo el siguiente comentario sobre el recorte del presupuesto del Poder Judicial: Con esta decisión no se afecta directamente ni a su titular, Francisco Távara, ni a los jueces o a su personal, sino a la ciudadanía que acude en busca de solución a sus procesos judiciales. "Este poder requiere modernidad, tecnología, y el aumento que pedía el presidente de la Corte Suprema, que no era para subir sueldos, sino para mejorar el servicio que se brinda al usuario".

Távara pidió al ministro de Economía reconsiderar la decisión tomada y mencionó que su sector luchará democráticamente para obtener los recursos suficientes. Recordó también el compromiso asumido por el jefe del Gabinete, Jorge del Castillo, y de la ministra de Justicia, Rosario Fernández, para que no se agudice esta situación.

Haciendo una reflexión sobre el endémico mal funcionamiento del sistema de justicia y las consecuencias de este recorte, es conveniente destacar que apenas iniciada su gestión el presidente de la Corte Suprema presentó un proyecto extraordinario de modernización y transparencia, de manera que el público pudiera saber lo que estaba sucediendo en la corte. Además elaboró un extenso plan para eliminar la corrupción que es el mal que ha corroído las actividades del Poder Judicial. Otro de los grandes aportes que ha hecho es el de aumentar ostensiblemente el número de juzgados que hay en el país. Uno de los graves problemas que nos aqueja es que la administración de justicia no llega a los pueblos alejados.

Pese a la preocupación mostrada en mejorar la administración de justicia, la ciudadanía no confía en las decisiones de los jueces de primera instancia, ni de las cortes superiores de justicia. De manera general no confía en la justicia peruana. Y esta actitud desconfiada del ciudadano es uno de los peores males que aqueja a nuestra nación. Si no confía en la justicia, que es una de las bases sobre las que se sustenta el país, la ciudadanía pierde la fe en los destinos del Perú. Ya nadie cree en nada a pesar de lo que diga el jefe del Estado.

Por ello cuando se piensa en las implicancias de esta situación en la historia de la justicia no se puede dejar de mencionar la obra que ha realizado el presidente de la Corte Suprema. El Perú está en deuda con él.

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