Por Jaime Cordero. Periodista
Hubo que acostarse temprano, levantarse antes del amanecer, desayunar y vestirse a la carrera con el televisor siempre a la vista. Valió la pena, porque nos quedamos con la certeza de que mantenernos en el Grupo Mundial de la Davis no es un sueño alucinado.
Israel no es ningún cuco, ni siquiera jugando de local. Ayer quedó claro que las fuerzas son parejas. En un día normal, Dudi Sela vs. Luis Horna sería un encuentro de pronóstico reservado. Lo mismo puede decirse del choque entre Levy y Miranda. Y el dobles, en que la pareja local era favorita, se ha emparejado con la lesión de Erlich. A Israel le queda Andy Ram, pero nosotros tenemos a Lucho, campeón de Roland Garros. Empate técnico otra vez.
Sigue siendo difícil, pero no es imposible. Quedan por tomarse en cuenta factores como la cancha, el calor y la presión del público. Factores Davis que siempre le dan cierta ventaja a los locales. Igual, soy optimista, y pienso que solo una inoportuna lesión nos podría sacar de la serie. Ojalá que no llegue.