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DEVOCIÓN. IMAGEN DEL SANTO MORENO ATRAE A CREYENTES A FERREÑAFE

San Martín en el madero

Enclavado entre extensos arrozales y plantas de mangos, un eucalipto de 35 metros de altura anuncia a los visitantes que la ciudad de Ferreñafe está muy cerca. Pero no se trata de un árbol cualquiera, sino de uno cuyo corazón alberga una obra de arte venerada por miles de feligreses que le atribuyen milagros que --dicen-- han llegado a salvar muchas vidas.

Acceder al lugar es bastante fácil. Diez minutos antes de llegar a la capital de la provincia existe un desvío que debe recorrerse por apenas cinco minutos hasta llegar a la imponente imagen de dos metros de alto de San Martín de Porres, que ha sido tallada a pulso en el corazón del eucalipto.

La imagen del santo moreno fue esculpida hace 18 años por el escultor Juan Ramírez, a pedido del hacendado Segundo Ruiz Bustamante, propietario del fundo Santa Luisa de Ferreñafe. Desde entonces ha concitado la atención de fervientes creyentes que semana tras semana no pierden la oportunidad de visitarla para admirarla e implorarle un milagro.

LOS ORÍGENES
Según cuentan los ferreñafanos, el origen de este singular fenómeno se inició en 1989, luego de que Segundo Ruiz recibiera un milagro de San Martín de Porres, a quien le imploró salvar la vida de su hijo Segundo Helmeregildo. El joven logró recuperarse de una extraña enfermedad que los médicos de la localidad nunca pudieron diagnosticar.

En agradecimiento, Segundo Ruiz escogió el mejor árbol de su fundo para plasmar la imagen del santo moreno. Según su esposa, Amanda Takahasi Núñez, la obra de arte recién fue terminada en 1991.

Años más tarde, divulgado el milagro por todo Ferreñafe, el lugar se convertiría en el centro de la devoción de miles de campesinos de la zona y de peregrinos que llegan a contemplar la imagen desde todas partes del país e incluso del extranjero.

Hoy se observa que en la corteza del eucalipto se ha formado un arco bajo el cual la imagen de San Martín sigue creciendo al ritmo que lo hace el propio árbol.

La familia bendecida por San Martín se mudó a Ferreñafe y hoy la hacienda se encuentra deshabitada. Ahora el lugar es centro de misas y otros actos religiosos. Los creyentes también aprovechan para permanecer horas disfrutando de la campiña ferreñafana.

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