Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
CRÓNICA. EL ARTE Y LA FE

Artesanas de su propio destino

Las religiosas de la congregación Hermanas de San José del Sagrado Corazón llegaron al Perú en los años de la violencia terrorista. La misión que las impulsó a venir sigue viva

Por Javier Ascue Sarmiento

La hermana Irene Mc Cormack fue asesinada a machetazos el 19 de mayo de 1991. Ocho terroristas la 'juzgaron' y mataron en la plaza pública de la comunidad de Huasa Huasi, en Junín, adonde había llegado desde Australia, siguiendo los pasos de otras cuatro religiosas de la congregación Hermanas de San José del Sagrado Corazón.

Su único delito fue generar fuentes de trabajo para ancianas desamparadas y mujeres que habían sido víctimas de abuso sexual. Asimismo, se había hecho cargo de la alimentación de niños huérfanos que cuidaba en una casa del pequeño poblado.

Fue acusada de inculcar ideas contra la agrupación terrorista y de engañar a las mujeres enseñándoles un trabajo artesanal al que supuestamente no estaban acostumbradas. La mataron pese al clamor de los pobladores que imploraban por su vida. Aquella manifestación de piedad con la misionera hizo que dos autoridades del pueblo también fueran asesinadas.

La hermana Dorotea, su compañera en Huaca Huasi, se salvó, pues un día antes había viajado a Lima. La muerte de Irene no acobardó a la misión religiosa. Ocurrió todo lo contrario. Su ejemplo fortaleció a las hermanas Dorothy Stevenson, Edith Prince, Ursula Hoile y Elaine Walker, quienes a mediados de 1981 llegaron al Perú con la misión de recuperar el autoestima de las mujeres abandonadas a través del tejido y la confección de vestidos y artesanía.

CASA BETANIA
Las cuatro habían dejado la casa matriz de su congregación en Australia para enfrentarse a la violencia terrorista y la extrema pobreza en las comunidades y asentamientos humanos del Perú. El asesinato de una de ellas supuso dolor, pero también fuerza para seguir adelante.

Al inicio la misión pastoral de estas religiosas fue silenciosa en las parroquias de los distritos limeños de San Martín de Porres y San Juan de Lurigancho. Luego viajaron por varias provincias del Cusco, Junín y Ucayali. De ese modo se dieron cuenta de que miles de madres que mendigaban comida para sus hijos escondían habilidades para las manualidades.

Fue así como organizaron talleres para capacitar a estas talentosas mujeres en la producción de chompas, colchas, chalinas, medias, guantes, gorras, ponchos, bolsos, carteras, mochilas y otros accesorios con materiales y motivos peruanos. Luego buscaron nuevos mercados en Australia, Nueva Zelanda y en países europeos.

El siguiente paso fue fundar la Asociación Casa Betania, encargada de difundir y revalorizar el arte y diseño precolombinos.

La administración de la asociación recayó en Nelly Carranza, una experta bordadora del asentamiento humano 28 de Julio del Rímac.

Ethica Accesories es la empresa de la congregación religiosa en Australia que se encarga de la comercialización de los productos que mensualmente envían las madres artesanas desde distintos puntos del país. El dinero recaudado por las ventas se reparte entre las artesanas de acuerdo a su producción y a la calidad de sus prendas.

En Lima, la mayoría de las tejedoras vive en San Juan de Lurigancho, especialmente en los cerros de Motupe. Las hermanas Clare Conaglen y Margaret Malady son las encargadas de conducir los talleres.

Las artesanas del asentamiento Nuevo Amanecer, ubicado en las faldas de un cerro al norte de San Juan de Lurigancho, viven bajo la protección del padre australiano Miguel Mc Kinnon, quien les construyó una pequeña parroquia y les dotó de agua potable.

UN EJEMPLO QUE PERDURA
La experiencia se ha expandido a las comunidades más pobres de Pitumarca (Cusco), Tarma (Junín) y entre los asháninkas de Pucallpa (Ucayali).

El ejemplo de Irene está más vivo que nunca. Su compañera Dorotea sigue dirigiendo los talleres artesanales de Tarma y ahora son 14 las religiosas que cumplen en el Perú la misión de su congregación, que fuera fundada en Sidney (Australia) por la beata Mary Mackillop.

"Nunca dejar una necesidad sin hacer algo para remediarla" fue el lema de la beata Mary, quien está camino a la santificación. En el Perú, sus religiosas han hecho de ese lema una forma de vida.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook