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UN ATENTADO CONTRA EL ORNATO DE LA CIUDAD

El desborde de los paneles publicitarios

Por Wilfredo Ardito Vega. Abogado

Hace unas semanas, regresé a Písac, en el Valle Sagrado, y encontré que el balcón más bello de la plaza había desa-parecido: estaba cubierto por un cartel de 'Tatoo Adventure Gear'. De esta forma, la informalidad y la falta de control municipal sobre la publicidad dañan seriamente a la mayoría de ciudades peruanas: carteles chillones, grandes y pequeños, se superponen entre sí, quitando toda visibilidad a casonas republicanas o coloniales.

En Lima, sin embargo, la contaminación visual es generada por empresas formales, que obtienen el respaldo de las municipalidades.

En Jesús María --probablemente uno de los distritos más dañados por la falta de escrúpulos de las empresas publicitarias--, incluso el hermoso seto que rodeaba el Círculo Militar fue talado para colocar paneles de Carteleras Peruanas, la empresa que compite con el Grupo Vallas y que también ha ocupado el entorno del Campo de Marte y el parque de los Próceres.

Carteleras Peruanas ha suscrito 'convenios de cooperación' con municipalidades como Pueblo Libre, San Borja, Lince y La Molina. Después de apreciar los resultados, sorprende la ingenuidad de los regidores cuando señalan que dicha empresa "mejorará el ornato". Puede ser interesante el convenio con la Municipalidad de Lince, que incluye una oportuna donación.

Según las Páginas Amarillas, Carteleras Peruanas tiene la misma dirección que Punto Visual, una empresa que a lo largo de muchos años ha demostrado ya su falta de escrúpulos en la ubicación de sus gigantescos paneles y que también practica las amables donaciones a las municipalidades de los lugares donde opera, como en el caso de Pueblo Libre.

La propia página web de Punto Visual muestra a sus avisos afectando el ornato de la ciudad, ensañándose especialmente con parques y avenidas con árboles. Sin embargo, esta empresa y con su competidora Napsa-Clear Channel no solo causan daños estéticos: sus paneles luminosos en las bermas de avenidas como Arequipa, San Felipe y La Mar impiden la visibilidad a conductores y transeúntes, ocasionando frecuentes accidentes de tráfico. Sin embargo, en San Isidro, San Borja, Lince, Pueblo Libre y un largo etcétera, esos peligrosos avisos llevan publicidad municipal.

Ahora bien, en los últimos meses se han hecho visibles esfuerzos para proteger a los limeños de la invasión publicitaria: hace casi un año, la Ordenanza 1094 de la Municipalidad de Lima Metropolitana obligó a Punto Visual y Clear Channel a retirar de la Panamericana Sur muchos avisos peligrosos que distraían a los automovilistas. Igualmente, la Municipalidad de La Victoria viene enfrentándose a la irresponsable empresa Ad Power, que se rehúsa a retirar un panel con video en plena Vía Expresa. La Ordenanza 295 de la Municipalidad de Miraflores, promulgada el jueves pasado, prohíbe que se instalen avisos gigantescos en las plazas, colegios y zonas residenciales y establece una serie de normas minuciosas.

Sin embargo, estas iniciativas resultan muy débiles todavía frente al agotamiento y el estrés que los abusos en la publicidad exterior siguen causando a los ciudadanos.

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