Por Enrique Planas
Cuentan que cuando los generales del imperio romano volvían a la capital después de conquistar alguna región del mundo conocido, llevaban a su lado a un siervo cuya única función era decirles al oído mientras desfilaban victoriosos por las calles: "Recuerda que eres mortal". Le pregunto al más grande divo español: ¿Usted necesita que alguien le diga lo mismo?
"Cuando vas cumpliendo años, ya no hace falta que te lo digan", responde con seguridad un hombre que lleva más de 300 millones de discos vendidos en todo el mundo. Y agrega: "Me imagino que ese siervo se lo decía a un guerrero que no tenía más de 30 años, pues pasada esa edad ya no podían ir a la guerra. En ese tiempo, la gente se moría a los 45 años. Pero cuando Dios te da un poco más de vida, te lo recuerdan las piernas, la memoria, tantas cosas. De todas maneras, yo tengo esa pasión aún fortísima que me mantiene vivo. Yo no sé vivir sin cantar. Sé que a mi edad tengo que agradecer mucho más a las personas que hacen un esfuerzo por comprar una entrada para escuchar mis canciones. Esas cosas las tengo muy en cuenta, y eso me hace muy mortal".
El divo español de 65 años recién cumplidos, celebra 40 en los escenarios y llena auditorios, plazas de toros y campos de fútbol en todo el orbe. Poco después de presentarse en Moscú, un nuevo impulso lo trae a América Latina, y el Perú es una de sus estaciones. El lugar aún no se ha elegido, pero si usted cierra los ojos y sus recuerdos lo raptan cada vez que escucha temas tan enraizados como "Gwendolyne", "Manuela", "Me va", o "Quijote" entonces reserve la noche del 30 de octubre. Julio lo espera.