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HABLE CON ELLA

¿Tiene un minuto para la belleza?

Por Marcela Robles

Perlas antes del desayuno. Así tituló "The Washington Post" en el 2007 el artículo publicado sobre un experimento realizado por el diario en una estación del Metro en Washington D.C., la capital estadounidense. Un total de 1.097 personas pasó ante uno de los violinistas contemporáneos más prestigiosos, que interpretó piezas clásicas durante 45 minutos, y casi nadie se detuvo. Visto desde el objetivo de la cámara que lo grabó, el resultado del experimento es insólito.

Hoy, 28 de setiembre, ese violinista, Joshua Bell, ofrece un concierto en la ciudad de Pittsburgh, Pensilvania, como parte de una gira que promueve su más reciente grabación (2008) de "Las cuatro estaciones", de Vivaldi, acompañado por The Academy of St. Martin in the Field. Según la crítica, el nuevo CD nos hace alcanzar niveles extáticos que nos recuerdan que no hemos escuchado en realidad ninguna de las estaciones de Vivaldi. El Sr. Bell realmente sabe cómo atacar una nota intempestivamente, señala un comentario, o cuándo anunciarse sigilosamente. Es decir, es obvio que el Sr. Bell acaricia su violín, no solo lo toca. Gran diferencia y lección para los músicos y los amantes, que confunden tocar con acariciar.

El experimento de la belleza consistió en lo siguiente. Respondiendo a una propuesta del "Post", en plena hora punta ('rush hour') de un viernes a las 7:50 de la mañana, Joshua Bell inundó el vestíbulo de la estación de L'Enfant con sus magistrales interpretaciones, pero nadie le dio bola. Salvo un par de personas que le arrojaron unas cuantas monedas y prestaron atención, ninguno se percató de que estaban escuchando seis piezas magistrales de Bach y Schubert ejecutadas con un Stradivarius Gibson ex Huberman, instrumento único en el mundo.

Durante 45 minutos el violinista interpretó seis piezas clásicas. ¿Cuáles eran las posibilidades según el "Post"? ¿Se detiene uno un instante a escuchar? ¿Echa una moneda en la funda del violín para ser cortés? ¿Se toma un minuto para la belleza? ¿Lo ignoramos por completo? ¿Nos molesta que alguien pretenda detenernos porque estamos apurados y no queremos que nos molesten ni nos quiten el sencillo de nuestra billetera?

Ese día, este violinista que realizó su intervención urbana en el Metro recaudó US$32 dólares en menos de 1 hora. Con un gesto seráfico, él dice que no es un mal negocio después de todo. Se trataba de un experimento para establecer la ecuación de contexto, percepción y prioridades. En un ambiente cualquiera, las preguntas eran: ¿Trascendería la belleza? ¿Se dejarían afectar por ella? ¿Tocar por ella?

La crítica ha dicho lo siguiente sobre el intérprete: "El violinista norteamericano con pinta de estrella de cine ha emergido como uno de los mejores de su generación". ("The Washington Post"); Joshua Bell ha alcanzado su edad de madurez musical, pero ha evolucionado de tal manera que su virtuosismo como verdadero artista e intelectual logra que su música nos llegue tanto al cerebro como al corazón" ("Newsweek"); "Atractivo, joven, soltero y heterosexual, Joshua Bell convierte la música clásica en música sexy" ("USA Weekend").

Considerado en sus inicios como un niño prodigio, a sus 40 años Bell se ha convertido en un aclamado virtuoso. Tres días antes del experimento en el Metro, el intérprete había llenado el Boston's Stately Symphony Hall a un promedio de US$100 dólares la entrada.

Pero ese viernes de enero fue solo un mendicante más, que competía por la atención de gente ocupada en no vivir la vida camino al trabajo.

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