Es gracioso tener que hacer una división entre el cine comercial y el cine 'caleta'. Muchas y maravillosas películas europeas, asiáticas, e incluso latinoamericanas, se ven excluidas del circuito de las salas de cine más conocidas, por lo que el resguardo del cine que no se promociona en televisión son los cine clubes, garantía de supervivencia de películas clásicas y de otras que marcan historia en secreto.
El cine 'caleta' no es aburrido, ni reservado para quienes han devorado manuales de apreciación cinematográfica. Al contrario, amplía la posibilidad del espectador de transportarse por 120 minutos a un universo paralelo. En esta edición le damos una mirada al circuito alternativo, que, felizmente, es más amplio de lo que parece.
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