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El más grande

EL PLANETA LAMENTA LA PARTIDA DE PAUL NEWMAN, QUIEN FALLECIÓ EL VIERNES A LOS 83 AÑOS. TODAVÍA NO SE HA DETERMINADO CUÁNDO SE REALIZARÁN LOS FUNERALES DEL LEGENDARIO ACTOR

Por Raúl Cachay A.

Cuando una gran estrella de la pantalla se va, solemos sentir que una parte importante de nosotros mismos también parte con ella.

En el caso del gran Paul Newman, no obstante, la pérdida se hace más dolorosa, pues quienes admiramos su trabajo en la pantalla también supimos celebrar la profunda humanidad que destilaba fuera de ella. Newman fue quizás el más grande actor estadounidense después de ese otro titán del séptimo arte que fue el inmenso Marlon Brando.

Pero también fue un luchador social que defendió las libertades civiles y, en tiempos de creciente tensión interracial como la década del 60, brindó su apoyo decidido y militante al reverendo Martin Luther King Jr. --a quien incluso acompañó, junto con otros astros del cine y la música como Charlton Heston, Sidney Poitier y Bob Dylan, en la célebre Marcha por la Libertad de 1963-- y sus mensajes de integración entre los ciudadanos negros y blancos de Estados Unidos.

De hecho, Newman fue en meses recientes un fervoroso partidario de la candidatura presidencial del demócrata Barack Obama, a quien en su momento llegó a respaldar con importantes donativos económicos.

Son muchos los filmes de Newman que recordamos con afecto --"Cool Hand Luke" es un favorito personal--, pero lo cierto es que el actor ya había dejado su huella eterna en la historia del cine mucho antes de que la Academia de Hollywood se animara a concederle un Óscar por "El color del dinero" en 1986.

Su presencia en la pantalla siempre tuvo una contundencia que trascendía la translúcida perfección de su sonrisa o el azul intenso de sus ojos: Newman supo ser un galán, un pendenciero y un antihéroe, pero sobre todas las cosas fue un apasionado de la actuación, un actor de método que también regaló su talento sobre las tablas de Broadway (su última participación en un montaje teatral ocurrió en el 2002, cuando protagonizó "Our Town", bajo las órdenes de Joanne Woodward, su mujer desde 1958).

Se pueden decir muchas cosas sobre Newman: su labor filantrópica (todas las ganancias de su empresa de alimentos envasados Newmans's Own son destinadas a causas benéficas), su fervor por el automovilismo, el hermetismo con el que solía manejarse con la prensa, la extrema humildad con la que abordaba su legado en la pantalla Pero nada será suficiente para calibrar con fidelidad su inmensa trayectoria.

Ya no está Charlton Heston, tampoco Brando. Y ahora se nos fue Paul Newman. El cine ha perdido a los más grandes.

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