Fue una extraña parábola. Un disparo que agarró una curva imprevista. Pedro García disparó con tres dedos y aprovechó que el arquero Jaime Muro fue ayer cualquier cosa menos un homenaje a su apellido. El portero del José Gálvez falló cuando su equipo más lo necesitaba. La pelota ingresó sin pagar peaje al arco chimbotano y la San Martín alcanzó el gol que lo mantiene en el lugar más elevado en el torneo Clausura.
Tenían que ganar porque Cristal sigue respirándoles en la nuca y lo lograron de una manera poco convencional. Con un gol que tranquilamente podría ingresar a la colección de 'bloopers' del torneo local. García, el 'Pericotero' incansable, esperó desde el banco su momento. Para ingresar y cerrar la tienda con ese disparo de tiro libre que tuvo final feliz.
José Gálvez venía con la mejor de sus rachas, pero ayer lo frenaron después de casi 80 minutos trajinados y donde al final todo se resolvió con la ley de la pista: mete gol, gana. Mete gol, ganó. Así de simple y básico.
SANTOS EN EL CIELO
Los de Santa Anita ahora tienen 29 puntos y siguen trotando ligeros por el mejor de los caminos. El encuentro de ayer se les presentó difícil en todas las líneas. Gálvez había ganado sus cuatro últimos partidos y pisó el Monumental con la convicción de quien se sabe capaz de ganarle a cualquiera.
Solo faltó una dosis mayor de decisión en los delanteros Velásquez y Meza Cuadra para dar el golpe de la fecha. La San Martín lucía vulnerable y necesitó esa carta guardada llamada Pedro García (como ayer y como ahora).
Un equipo que quiere ser campeón necesita ganar a pesar de no merecerlo. San Martín ha comenzado a hacerlo y eso también se valora. En un torneo donde todo será muy cerrado (sobre todo si Cristal suma), hay que sumar hasta lo que no está en el presupuesto.
José Gálvez hizo el partido ideal, pero se encontró con un desafortunado error. Esas cosas también pasan. Esas cosas son las que definen quién llega arriba y quién no.