FESTIVAL DE CINE. San Sebastián
Por Alberto Servat. Enviado especial
SAN SEBASTIÁN. El Festival de San Sebastián ha llegado a su fin. El último sábado, el jurado comunicó en una muy concurrida conferencia de prensa su decisión. Jonathan Demme se encargó de dar a conocer a los ganadores, y su buen humor ha sido el antídoto perfecto para que ni los abucheos más contundentes en determinadas categorías empañasen la ocasión.
"Ha sido un honor para nosotros ser parte de este jurado", fueron las primeras palabras del realizador estadounidense. "Ha sido difícil elegir porque fueron muchas las películas que nos gustaron", agregó.
A continuación, leyó el acta y la verdad es que considero que el jurado solamente acertó en la elección del mejor director. El trabajo de Michael Winterbottom en "Génova" es un vuelco en su carrera. Nos permite conocer un lado diferente de su arte, capaz de recurrir a las emociones más tiernas sin renunciar al buen cine. Todo un acierto.
No decidirse y elegir a dos intérpretes en el apartado Mejor Actriz ha sido un error. Si bien es cierto que la anciana Tsilla Chelton ("La caja de Pandora") compone un conmovedor retrato de una abuela con Alzheimer, Melissa Leo simplemente estuvo superior en "Frozen River", en el papel de una madre de familia abandonada que emprende un negocio fuera de ley para comprar una casa.
Menos entusiasmo me produce el premio a Óscar Martínez por "El nido vacío". Su personaje es irónico y divertido, es cierto, pero se suma a cualquiera de las creaciones previas de su director, el sobrevalorado Daniel Burman. Ulrich Thomsen ("No me teman") y Colin Firth ("Génova"), de lejos, han ofrecido interpretaciones superiores.
Pero el mayor disparate del jurado presidido por Demme ha sido el premio mayor. La Concha de Oro a la mejor película para la producción turca "La caja de Pandora" es un premio condescendiente. Un tributo más al sentimentalismo que al cine. La película tiene sus aciertos, no lo puedo negar, pero difícilmente podríamos pensar que es la mejor cinta que hemos visto en estos diez días de cine. La danesa "Den du Frygter" ("No me teman"), la británica "Génova" o la estadounidense "Frozen River" son películas mucho mejor elaboradas, trabajos cinematográficos en los que el cine es lo más importante. Lamentablemente, quienes eligen se dejan llevar por los sentimientos y las buenas intenciones.
En cuanto al premio Horizontes, sección en la que participó la película peruana "Dioses", de Josué Méndez, este fue para la cinta guatemalteca "Gasolina", de Julio Hernández Cordón. Una decisión interesante, aunque me habría inclinado por "Leonera", del argentino Pablo Trapero, cinta que obtuvo el premio mayor en el Festival de Lima.
Ha terminado así un festival intenso, atractivo en cada uno de sus apartados y por donde han pasado Meryl Streep, Antonio Banderas, John Malkovich, Ben Stiller, Robert Downey Jr. y muchas otras estrellas más. Donostia cierra sus puertas y comienza a prepararse ya para la edición del próximo año.