Por Jimena Villavicencio
¿Quién, hace unos años, hubiese tenido la intención de visitar el litoral del Callao --más allá de La Punta-- para relajarse, divertirse y pasar un buen momento acompañado o solo? Muy pocos. Sin embargo, para el bien de todos los vecinos del puerto, esto ha cambiado. Hoy también se puede pasear por las coloridas y vivaces calles del barrio de Chucuito, las cuales se han convertido en un verdadero placer para los ojos y un atractivo centro turístico, listo para ser presenciado por locales y foráneos.
A LA USANZA ITALIANA
Todo comenzó cuando las autoridades de la única provincia constitucional del mundo refrescaron sus ideas y pensaron en cómo desarrollarse turísticamente. Y es que teniendo tan estratégica ubicación --poseen el único aeropuerto internacional del país y el puerto peruano más grande-- no podían seguir dejando pasar tantas oportunidades. Ahí fue cuando nació la imagen de un Caminito chalaco, y es que las coincidencias con aquel típico barrio bonaerense sobran. Ambos son puertos que supieron cobijar a inmigrantes italianos que llegaron en búsqueda de un nuevo futuro y que lograron fusionar su estilo de vida con el de los locales.
Sin embargo, es imposible dejar de mencionar una diferencia central y que salta a simple vista. Y es que las construcciones de estilo genovés, hechas íntegramente de madera que se mezclan con hermosas farolas, en este rincón peruano sin duda distan mucho del urbanismo existente en el barrio de La Boca.
TOUR PORTEÑO
El punto de partida tiene que ser el parque Santa Rosa, lugar que nos recibe con su plaza y sus estatuas que hacen honor, en primer lugar, a nuestro héroe de los mares y, en segundo, a los inmigrantes que llegaron y se nacionalizaron como peruanos, allá por los siglos XVII y XVIII. Desde aquí se puede apreciar sin esfuerzo las siete primeras manzanas que han sido pintadas con vivos colores y que se combinan entre sí mismas a la perfección.
Luego de este recorrido visual uno podrá comenzar a dispersarse por las calles de Chucuito, sentir el apreciar su frío pero muy calmado océano, así como poder subirse a una antigua barca recientemente remodelada y sentirse en altamar. Al costado, unas imágenes de sirenas y piratas lograrán sacar más de una sonrisa a los visitantes, que pueden colocar sus caras y simular que son los orgullosos dueños de esos cuerpos y, también, por qué no, colocarse en los garrotes existentes al costado de la embarcación para curiosidad de los turistas.
INFALTABLES
Los domingos son días especiales para Chucuito, ya que desde que comenzaron su plan de mejoramiento turístico se ubica una feria gastronómica en la plazoleta antes mencionada. Son los vecinos y los restaurantes más conocidos del área los responsables de ofrecer el menú que se mezcla entre sabores del mar y delicias italianas. Una orquesta en vivo es la encargada de alegrar la tarde y la seguridad se intensifica justo este día. Y como postre, no se vaya sin antes haber probado una de las cremoladas famosas del Colorao, ubicado en el malecón aledaño.
Finalmente, los antiguos baños municipales, hoy completamente renovados, pintados con motivos de corsarios y convertidos en una tienda y un museo, invitan a uno a la compra de souvenirs desde gorras, tazas y polos, y a conocer un poco más de la historia del puerto con fotos de los primeros migrantes y sus partidas de nacimiento. Toda una experiencia a pocos minutos de la ciudad.
ALLÁ VAMOS
Cómo llegar: Diríjase hasta la entrada del Callao, tome la avenida Guardia Chalaca, pase el Real Felipe y siga de frente. Ahí encontrará la entrada con el cartel del barrio de Chucuito.
Comida: Alrededor del parque Santa Rosa existe una serie de restaurantes que están listos para recibir a la nueva clientela.