Las medias de Letts
Señor Director:
Dirijo esta carta en calidad de requerimiento extrajudicial a efectos de solicitarles su publicación rectificando las afirmaciones realizadas por su Diario en "Yo fui víctima de un carnaval" (17/2/08). Lo mío fue una lucha política y social por los intereses de la nación peruana, seria y consecuente. Mi presencia en la Plaza de Armas ese día fue a pedido de Pedro Huilca, secretario general de la Federación de Trabajadores de Construcción Civil (luego asesinado). Yo encabezaba una delegación sindical de quince personas que tenía un compromiso de diálogo con Fujimori. No encabezaba una marcha de huelguistas. El Comercio me calumnia y me injuria. A mi lado, ese día, caminaba un comandante PNP con quien yo había coordinado todos los detalles de nuestra aproximación a Palacio de Gobierno. La columna atravesaba la plaza --cercada por la PNP-- en perfecto orden y conocía nuestro destino y objetivo concreto. LA PNP nos asaltó con el rochabús en un acto delictivo y violatorio de nuestros derechos. Yo no olvidé la marcha, ni la misión, ni la delegación, donde no solo estaba Pedro Huilca, sino también José Luis Risco y Mario Huamán. Recuperados del rochabús que nos atacó volvimos a formar ordenadamente la columna ante la puerta de entrada de Palacio. En esa circunstancia apareció un guardia, sin insignias y nos gaseó. La columna se dispersó y quedó de esa manera. Fujimori insistió en que pasase. Yo cometí el error de negarme y no pasé. Unos días más tarde una delegación del Ministerio del Interior me pedía disculpas en una sala del Congreso.
Atentamente,
RICARDO LETTS COLMENARES
DNI 07821858
No necesitamos una sala del Congreso para ofrecer nuestras disculpas a Ricardo Letts si el desenfado de la crónica de Renato Cisneros lo ofendió. Pero no ha sido ni calumniado ni injuriado, pues la imprecisión al decir que encabezaba una marcha de huelguistas no tuvo ninguna mala intención (hubiera sido legítima tal marcha), y lo central del hecho descrito --las medias exprimidas-- es por todos conocido. Invocamos a Letts a leer con correa los recuerdos de un gesto que para él pudo tener profundas motivaciones que no le discutiremos, pero que muchos espectadores, sin que ello signifique una condena sino una celebración, vieron de carnavalesca manera.