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Pequeños grandes detalles

Rincón del autor. Olvida que el fin de la representación es justamente representar a otros, defender sus intereses, servirles, ser útil, trascender

Por Beatriz Boza

Es curioso cómo cosas chiquitas tienen gran-des significados. A los investigadores forenses les basta una huella digital, una muestra de saliva o un cabello para identificar a una persona. Cuántas veces un gesto, una reacción e incluso una omisión dicen tanto de uno. Así también son pequeños detalles los que forman el ADN de nuestra democracia. En la negativa del Congreso de informar sobre los gastos operativos, estamos presenciando una de esas pequeñas pero importantes partículas de nuestro sistema.

No solo está en juego el pedido de información presentado por el programa "Prensa Libre", sino el ADN de nuestra democracia, y en particular qué entendemos por autoridad, por ejercicio del cargo, por función pública, por democracia. ¿Se trata de algo para lo cual compites para ser elegido o algo en que se te elige para servir? ¿Son las elecciones un medio o un fin? Para quienes las elecciones son simplemente una competencia, tienden a verlas como un fin que justifica todo esfuerzo e inversión para adquirir estabilidad por unos años, en virtud de la cual gozan de libertad para hacer o no hacer, debiéndose solo a su conciencia.

Esa es una visión privada de la democracia, una visión personal de un funcionario, que deja de lado el significado de la representación democrática. Olvida que el fin de la representación es justamente representar a otros, defender sus intereses, servirles, ser útil, trascender, hacer algo por y para quienes le han confiado ese mandato. Democracia no es hacer lo que a uno le da la gana al margen de todo, sino tener el coraje de hacer lo que uno cree pero cumpliendo con la ley.

La igualdad consagrada en nuestra Constitución supone que en el Perú no hay ciudadanos de primera, segunda o tercera categoría sino que todos somos iguales ante la ley. Es decir, si un abogado, profesor, deportista o periodista tiene que pagar impuestos por sus ingresos y un empresario solo puede deducir gastos debidamente justificados, ¿por qué un congresista abogado, profesor, deportista o periodista no debería hacerlo? ¿Por qué quienes tienen el encargo de dar leyes podrían estar al margen de ellas? ¿Por qué el Congreso cambia ahora la norma que ellos mismos dieron durante la gestión de Mercedes Cabanillas (2006-2007) respecto de la rendición de cuentas?

Claramente, estamos ante un cambio de reglas de juego a mitad del partido. ¿Por qué? ¿Qué buscan con ello? ¿Dónde quedamos los ciudadanos? ¿Por qué un simple pedido de información pública, que por mandato legal debe ser de acceso público, ha suscitado tanto barullo?

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