Por Fernando Lozano. Periodista
Los líos interminables entre la Federación Peruana de Fútbol y el Instituto Peruano del Deporte amenazan con descartarnos como sede del Sudamericano Sub 20 del próximo año.
No se entiende cómo un torneo que volverá a poner al Perú en la vitrina sudamericana --ítem infaltable en el currículum cuando se solicite organizar un torneo mayor, como aspiramos con los Juegos Panamericanos del 2015-- puede ser puesto en juego.
Entiendo a Arturo Woodman. Razón tiene él y el 85% de peruanos que desaprueba a Manuel Burga como presidente de la FPF, pero quizá se haya errado en la forma de ejercer presión sobre esa piedra en el zapato de la Videna.
Los líos internos no nos pueden dejar sin torneo internacional. Esto trascenderá las fronteras y manchará la imagen del fútbol peruano y su capacidad de organización. Los bolivianos acaban de perder las sedes de la Copa Pacífico de natación y del Sudamericano de Menores de vóley por los líos de años que aquejan a ese país. Aquí no tenemos problemas tan grandes.