ENFOQUE MUNDIAL
Por Luis Puiggrós. Periodista
Dicen que cuando la cabeza anda mal, el cuerpo no responde. El FC Barcelona, desde hace dos años, demuestra que algo de cierto hay en esta creencia popular. Bastante tormentoso ha sido el mandato de su actual presidente Joan Laporta desde que asumiera la presidencia el 22 de junio del 2003.
Para esta temporada contrataron como entrenador a Pep Guardiola, símbolo de la institución, pero sin experiencia en el cargo. Volvemos al dilema de siempre, contratar a uno de casa o al mejor.
Guardiola tiene una filosofía del fútbol similar a la de su mentor Johan Cruyff. Sus equipos tienen que tener el balón. Para hacerlo hay que recuperarlo lo más rápido posible ejerciendo un pressing asfixiante desde la salida rival, jugar a un toque, máximo dos, para encontrar la sorpresa que da la velocidad. En ventaja esta premisa la realiza muy bien, en desventaja se confunde.
Sus equipos han de ser compactos, equilibrados, sin dejar espacios entre líneas. Defender con un jugador más que los que pone el rival cuando ataca, contar con la mayor cantidad de jugadores de su cantera, han jugado habitualmente Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Bojan, Pedro y Messi. Su sistema es el 4-3-3, utilizando un volante ancla y dos de salida. Los laterales deben abrir la cancha.
Hasta ahora su equipo no ha encontrado el equilibrio, lo pierde en la línea defensiva, pues al atacar sin pausas deja muchos espacios atrás, sobre todo cuando Dani Alves sube por su banda. La constante rotación es un factor para no contar con ese equilibrio deseado, además coloca a jugadores en posiciones que no son las usuales, como Puyol de lateral izquierdo. No descifra cómo jugar con el marcador en contra, cosa habitual en los últimos partidos, pues entra en una gran confusión. En esa situación, coloca a muchos jugadores en el ataque que chocan entre sí y les facilita a la defensa rival el achique de los espacios, pues hay mucho tráfico en ese sector, quedando expuesto aun más en defensa.
En desventaja, sus jugadores se nublan y quieren resolver todo en forma individual, traducido en un Messi, que si bien hace jugadas geniales, generalmente peca de individualista, errando en el pase fácil y rematando con los rivales encima.
La inexperiencia de Guardiola le puede pasar factura al FC Barcelona.