WASHINGTON / PARÍS [EL COMERCIO / AGENCIAS]. No serán los contribuyentes estadounidenses quienes paguen el paquete de rescate de US$700.000 millones aprobado el viernes por el Congreso, afirmó ayer en su mensaje semanal de radio el presidente George W. Bush.
Muchas de las instituciones que el Gobierno comprará están subvaloradas y con el tiempo subirá el precio de sus acciones, aseguró, de modo que la administración recuperará una gran parte de la enorme suma, "cuando no toda".
Bush advirtió, sin embargo, acerca de los serios desafíos que implica para la economía. "(El mundo sabe ahora) que estabilizaremos los mercados financieros y que mantendremos el papel líder en la economía mundial", dijo.
"Hemos actuado de forma valiente para evitar que una crisis de Wall Street se convierta en una crisis de todo nuestro país... (pero) hará falta tiempo para que la ley tenga efectos sobre la economía", destacó.
MINICUMBRE EN EUROPA
Entre tanto, los líderes del llamado G4 (Francia, Alemania, Reino Unido e Italia) acordaron ayer en París apoyar a los bancos europeos en la crisis, lo que cada país resolverá con sus propios medios, aunque se tratará de una acción coordinada, según informó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras la minicumbre.
Los cuatro países europeos acordaron también que los responsables de la crisis deberán asumir las consecuencias. Los accionistas de los bancos en crisis también deberán asumir parte de la carga por la situación de emergencia.
El director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, afirmó en París que frente a la crisis financiera mundial hay que actuar rápido y de forma concertada. "Europa debe asumir sus responsabilidades, como EE.UU. lo ha hecho, aunque tal vez un poco tarde", señaló a la prensa.
EL DATO
Sigue la espera
El Gobierno se apresura a elaborar un plan para gastar los US$700.000 millones. Aun así, pasará un mes antes de que el dinero llegue a los bancos.