Más de mil millones de residentes urbanos del mundo habitan viviendas inadecuadas, generalmente en barrios marginales. Y esta situación se vuelve cada día más crítica como resultado del crecimiento poblacional y la continua migración hacia las ciudades. Es por esto que mejorar las condiciones de vivienda de los pobres es un gran reto económico, social y hasta medio ambiental, que muchos gobiernos no están en capacidad de enfrentar. En este contexto, surgen dos importantes jugadores que han entrado a tallar en la industria de viviendas de bajo costo: los ciudadanos y los empresarios.
Los ciudadanos de escasos recursos (base de la pirámide económica o BDP), empujados por la necesidad, tienen una participación cada vez más activa en grupos comunales e iniciativas de vivienda. Y también hay líderes de negocios visionarios que han comenzado a servir a estos mercados con un impacto social positivo, a pesar de los retos que enfrentan. La combinación de estos dos jugadores impulsa esfuerzos empresariales y sociales que resuelven los principales retos de la industria, así apalancan las competencias de ambos grupos.
Uno de los ejemplos más significativos de negocios inclusivos en la industria de vivienda es el caso de Patrimonio Hoy, un programa lanzado en 1998 por Cemex, una de las más importantes cementeras del mundo. Esta iniciativa surgió a raíz de que Cemex identificó un potencial de venta gigante en la BDP, impulsado por el gran déficit habitacional que hay entre los pobres de México y el importante consumo de cemento en sector de autoconstrucción de bajo costo. El reto fue convertir este dinamismo y las necesidades existentes en una oportunidad de mercado viable. Entonces Cemex envió a un grupo de colaboradores a vivir durante meses en pueblos jóvenes de México para entender cómo viven y cómo construyen las personas de escasos recursos económicos.
La realidad de la BDP en México ( muy parecida a nuestro país) es que este sector construye sus viviendas un cuarto a la vez y usando su propia mano de obra. En un contexto, en el que muchas veces no existe la propiedad sobre la tierra y esto dificulta el acceso a créditos para construir, Cemex debía ofrecer una solución integral. Así surgió Patrimonio Hoy (PH), un plan de construcción con una serie de beneficios, en el cual además de cemento a precios competitivos, los participantes del plan obtienen financiamiento (complementado con un sistema de ahorros), asistencia técnica, almacenaje, y acceso a otros materiales de construcción con descuentos. PH se compromete a mantener los precios bajos mientras dure el plan, para que la inflación no afecte a los participantes. Así se ha reducido en más de 60% el período de edificación promedio para casos de autoconstrucción --de 3 años a 14 meses-- y se ha logrado ahorros de hasta un 35% en los costos de construcción.
En un escenario donde cunde la informalidad, la clave del éxito de PH es la confianza y la cercanía con la comunidad. Las personas son incorporadas al programa a través del trabajo minucioso de promotores locales, en su mayoría mujeres, quienes han construido la credibilidad en sus círculos sociales. Además, PH trabaja con organizaciones de base y asociaciones de la sociedad civil para elaborar proyectos conjuntos y captar más participantes. La clave es mantener siempre una relación muy cercana con los beneficiarios, organizando reuniones grupales periódicas y hasta pequeñas fiestas cada vez que un participante termina la construcción de una habitación. De esta forma, PH ha otorgado más de 100 millones de dólares en créditos y ha apoyado a más de 200.000 familias.
CASA PROPIA
Este caso muestra cómo una empresa logró incorporar un concepto innovador e integral para entrar exitosa y rentablemente a un segmento que, a primera vista, parece difícil y riesgoso. Cemex tuvo que volver flexible su modelo de negocios y asociarse con ciudadanos y organizaciones de base para superar las barreras que enfrentaban sus potenciales clientes, como el acceso al financiamiento.
En el Perú enfrentamos retos similares: un déficit de viviendas en Lima y Callao por encima del millón de unidades y una falta de financiamiento para clientes de viviendas de bajo costo que permita abordar este déficit. La falta de financiamiento es, en parte, el resultado de la falta de titulación en el segmento BDP. Esto impide que se usen las tierras como colateral para obtener préstamos bancarios.
Aunque la situación es gris, se espera una mejora en el futuro conforme empresas y organizaciones sigan interesándose en la base de la pirámide económica y viendo su potencial. Por supuesto que en la competencia de planes de negocio Idea Tu Empresa, organizada por Technoserve, hemos recibido numerosas ideas relacionadas con el sector vivienda. Confiamos en que muchas de estas se implementen y pronto podamos ver también más paredes y techos y así se pueda construir una vida mejor para más peruanos.
Texto: Ximena Querol, consultora Technoserve y directora de Nexos Voluntarios