Por Elizabeth Cavero
¿Usted fundó el área de consultoría de KPMG en el Perú?
Sí, en 1995. Pero unos años después la parte de consultoría en tecnología de KPMG en todo el mundo se escindió y yo me fui con la nueva empresa, Bearing Point. Primero estuve en Estados Unidos y luego en Brasil tuve el cargo de presidente de las operaciones por siete años. Este año me ofrecieron la posición de líder del área de consultoría para América Latina.
¿Cuándo asumió el nuevo cargo?
En mayo de este año. Era una posición muy tentadora y además es con base en el Perú, lo que me ha dado la oportunidad de regresar al país en un momento interesante, en el que la economía está creciendo.
¿Cómo se dividen los ingresos de KPMG?
En el mundo, auditoría participa con el 48%, asesoría en temas tributarios con el 20% y consultoría con el 32%. En el Perú, la participación de estas tres áreas es 40%, 40% y 20%, respectivamente.
¿En otros países de la región también es el área de consultoría la que menos aporta?
No, hay otros países donde el mercado de consultoría está más desarrollado. Nosotros lo vemos en términos de penetración del mercado. Brasil, por ejemplo, tiene un PBI de US$1,3 billones y el mercado de consultoría es equivalente a 0,2% de ello.
¿Dónde se ha desarrollado más la consultoría?
En Chile, que es incluso un país de referencia para Brasil cuando se habla de competitividad. Ahí el mercado de consultoría equivale al 0,4% del PBI. Por supuesto, en términos globales, los mercados más grandes son Brasil y México, que tienen el 50% y 25% del negocio de consultoría de KPMG en Latinoamérica.
¿Cuánto espera que crezca el negocio en el Perú?
KPMG en el Perú puede crecer este año en un 25%, pero la parte de consultoría puede llegar hasta un 50%, porque estamos en un momento en el cual los inversionistas, luego de haber visto durante algunos años que la economía se mantiene estable, empiezan a entrar. Uno de mis objetivos es, claramente, desarrollar el mercado de la consultoría y fortalecer su participación en KPMG.
¿Cuánto creció consultoría en el último año?
En el último año el negocio de consultoría de KPMG en la región fue un negocio de US$150 millones, lo cual supera en 40% a la cifra alcanzada en el 2007 (el cierre del año es el 30 de setiembre). De ello, el Perú participa con alrededor de 3%. Nuestro plan es crecer en base a un plan de mayor colaboración regional, pues tenemos países con mayor masa crítica (Chile, Brasil, Colombia) de empresas asesoradas en los que podemos desarrollar servicios más sofisticados.
En este momento, ¿cuál es el servicio más demandado? ¿Tecnología?
Lo que las empresas quieren es ser más competitivas y eso lo pueden conseguir a través de la tecnología, como también mejorando sus procesos y vigilando que estos se cumplan. En cuanto a la tecnología, creo que hay una preocupación de las empresas por la seguridad de su información.
¿Son más las empresas que los buscan cuando ya ocurrió el problema?
Por cierto, la mayoría lo que quiere es investigar cuando el fraude ya sucedió. Lo bueno es que luego esas empresas sí se preocupan más por la prevención y nos buscan para otros servicios que pueden ir desde hacer diagnósticos y establecer sus políticas y controles, hasta acompañar al cliente en su proceso de auditoría interna.
¿Qué tanto las empresas han buscado servicios de consultoría con la expectativa de aprovechar mejor el TLC con Estados Unidos?
El TLC va a ser una oportunidad para que las empresas exportadoras revisen sus procesos. Pero si me preguntas por oportunidades, yo las veo más bien en las empresas de la región que están creciendo y ampliando sus operaciones. Una publicación especializada señala que en el 2007 hubo 900 transacciones de fusión o adquisición en Latinoamérica valorizadas en más de US$1 millón, de las cuales 122 fueron hechas en el Perú. Eso es el 13%, una tasa alta con respecto a la participación del país en el PBI regional.
¿Qué empresas son estas?
No son las multinacionales tradicionales, como pueden ser IBM o P&G. Esas grandes empresas ya entraron. Ahora se habla de las multilatinas, es decir, las empresas latinoamericanas que salen a otros países del área o de otras partes del mundo. Es el caso de Cémex, de Petrobrás, Ambev (ahora Inbev), etc. Estas empresas marcan una tendencia y hoy hay otras empresas que buscan en qué mercados entrar o incluso qué empresas adquirir. Esa es un área de consultoría.
¿Hay empresas peruanas que van a salir?
En el último mes nos han buscado cuatro empresas peruanas para que los asesoremos en el due diligence para adquirir empresas de la región.
¿Dónde están hoy las oportunidades de inversión en el Perú?
Yo creo que lo más importante que se va a ver en los próximos años es el paquete de inversiones en infraestructura que trabajó Pro Inversión junto con los gobiernos regionales. Es un paquete de US$40.000 millones de inversiones que incluye hidroeléctricas, represas e irrigaciones, aeropuertos, carreteras. En carreteras, por ejemplo, cuando en Brasil se concesionaron 13 tramos, 11 se adjudicaron a empresas españolas. No me sorprendería que entren aquí también.
¿Y qué tanto están preparados en KPMG para crecer? ¿Va a traer personal de otros países?
Este es un negocio de personas y por eso KPMG invierte cerca del 4% de su facturación en capacitación y entrenamiento. En el Perú hay excelentes profesionales, pero hay temas que se han sofisticado y en los cuales el conocimiento llega como en olas. Es el caso de las estructuras financieras complejas, un tema tan sofisticado que aún no sabemos cuál es la dimensión de la crisis del crédito. De las 70 u 80 personas que deben entrar en los próximos años, tal vez 20 o 30 sean de afuera.
¿Invierten en desarrollo de productos?
En general, la consultoría se hace de acuerdo con la necesidad del cliente. Pero también tenemos productos ya hechos: cómo optimizar el proceso de compras de materiales indirectos, cómo detectar las vulnerabilidades de los sistemas, etc. Tenemos un servicio que se llama hacker ético. Consiste en entrar a los sistemas de la empresas, desde diferentes accesos y tomar la información clave, solo con el fin de demostrar a la empresa que tiene que elevar los niveles de seguridad. Hemos llegado incluso a grabar partes de una conversación del presidente ejecutivo que usaba un teléfono con protocolo de Internet.