Por Elizabeth Cavero
Desarrollo Forestal es una empresa afincada en Iquitos que se dedica a la exportación de madera. Emplea 140 personas a lo largo del año y 60 más en la temporada alta. Como la mayoría de empresas en Loreto, explota maderas blandas que son las que pueden sacarse flotando por el río, pero que dejan bajos márgenes de ganancia. Por ello, la empresa ha invertido estos años para poder transformar los desperdicios en productos de mayor valor agregado, como tableros de madera sólida y briquetas que sustituyen a la leña tradicional.
Pero el 2008 ha sido un año particularmente malo: los costos de la energía han aumentado en 50%, mientras que los mercados a los que venden el 95% de su producción están en desaceleración. "Otro problema es que las empresas que estamos cerca de la ciudad cumplimos con las normas, pues estamos sujetas a controles e inspecciones laborales, pero tenemos competencia informal", señala Alfredo Raffo, director financiero de Desarrollo Forestal. En los últimos dos años el beneficio de restitución arancelaria o drawback hizo para esta empresa la diferencia entre perder y ganar.
El drawback se aplica en el Perú desde mediados de los años noventa. Es una compensación que se da a los exportadores en cuyo proceso de producción se utilizan materias primas importadas. En el Perú, la tasa del drawback se mantiene en 5%, pese a que la tasa promedio de aranceles es ahora de entre 1% y 2%.
En el 2007, cuando el gremio exportador reclamó al Gobierno hacer algo para compensar la caída del dólar frente al sol, el MEF les recordó que el drawback se había convertido en un subsidio. "Dicen que el Gobierno no hace nada, pero el drawback es dinero que va directamente al bolsillo del exportador", dijo en una entrevista con El Comercio el ex ministro Luis Carranza.
Hace algunos días, cuando el viceministro de Economía, Eduardo Morón, confirmó que el drawback estaba en proceso de revisión (al igual que varios impuestos), la Asociación de Exportadores (ÁDEX) contestó que las empresas peruanas pagan mucho más por aranceles de lo que el Estado les devuelve por el mecanismo del drawback.
"Así el arancel promedio llegue a 0%, el drawback debe mantenerse porque es una compensación por la falta de infraestructura que resta competitividad al sector", afirma el presidente de ÁDEX, José Luis Silva, quien ha planteado elevar la tasa de la restitución de 5% a 8%. En ese caso, ¿por qué no llevar el drawback a su verdadero nivel y aplicar nuevos mecanismos de promoción a las exportaciones? ÁDEX argumenta que el drawback es aceptado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como por los socios comerciales del Perú : "¿Por qué arriesgarnos a una prohibición si hay un mecanismo de promoción que funciona?".
"Está claro que detrás del drawback no hay una restitución de aranceles, sino un subsidio, pero también está claro que es un beneficio que los países suelen dar a su sector de exportación", explica Jorge Bravo, socio del Estudio Roselló y especialista en temas tributarios y aduaneros: "En concreto, el tema pasa por una decisión política". Bravo considera, sin embargo, que es positivo el proyecto de ley que envió el Ejecutivo al Congreso el 30 de setiembre, proponiendo fuertes sanciones a los exportadores que piden el drawback, aun sabiendo que sus insumos no pagaron aranceles. "Creo que no se debe dejar de fomentar al sector exportador, pero hay que distinguir entre los empresarios que actúan de buena fe y los que hacen mal uso del drawback", dijo Bravo. El proyecto señala que la Sunat puede llegar a quitar el drawback y multar con el doble del monto que había sido pagado.
En todo caso, ¿qué otros mecanismos existen para promover a las exportadoras? "La mejor forma de promover al sector es con un tipo de cambio elevado, pero eso es parte de la política cambiaria", sostiene Luis Arias Minaya, ex jefe de la Sunat. "Con el drawback no ocurre como con la devolución del IGV a los exportadores, donde se devuelve sin distorsión, de acuerdo a lo consignado en cada factura. El drawback es un mecanismo simplificado y por lo mismo es ciego. Una parte es efectivamente restitución de aranceles y otra es subsidio".
¿Es momento de revisarlo? "Con una turbulencia internacional, no creo que este sea el momento para hacer cambios en las tasas. Sobre todo porque las más afectadas podrían terminar siendo las pequeñas y microempresas", opinó Arias Minaya. Si se mira la crisis por la que están pasando las empresas exportadoras del sector textil y de confecciones, un sector que además es intensivo en mano de obra, ello deja de ser solo una advertencia.