Desde muy temprano, la familia Sánchez sacó sus muebles de la sala, los puso en medio de la calle, en plena avenida América, y se sentó a esperar el paso del tradicional corso que desde hace 58 años deleita a los trujillanos.
A su costado, un hombre saca provecho de la situación y alquila bancas a dos soles. "Hoy sale toda la gente, tenemos que hacer negocio, compadre", dice, y se va en busca de otro cliente. Hace calor y es de tarde. La felicidad se respira a kilómetros de distancia: la ciudad es una fiesta.
GANADORES Y APLAUDIDOS
Más de 50 carros alegóricos desfilaron por las principales calles, muchos de ellos dirigidos por bellas reinas de otros países y doce bastoneras norteamericanas que llegaron a la Ciudad de la Eterna Primavera para ser parte del tradicional recorrido que organiza el Club de Leones de Trujillo.
El espectáculo tuvo por corolario la coronación del vehículo presentado por la Universidad César Vallejo, el cual recibió el León de Oro. Sin embargo, la presentación de los carros de la Policía Nacional, de la Caja Trujillo y del Ejército del Perú fueron los que más euforia despertaron entre los asistentes.
Así, culminó ayer una semana que tuvo, además del imponente corso, concursos literarios, de baile, de cocina trujillana y de caballos de paso. Siete días que difícilmente se borrarán de la memoria de aquellos que los disfrutaron a más no poder.