Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Diecinueve jóvenes de barrios pobres colombianos fueron declarados muertos en combate tras casi un año de desaparición. Sus familiares exigen una respuesta a estos confusos hechos

Más desapariciones sin explicación

Crónica MISTERIO EN COLOMBIA

Por Susan Abad. Corresponsal

BOGOTÁ. Las escenas que transmitía la televisión eran desgarradoras. En medio de gritos y lágrimas, Flor Hernández se negaba a admitir que el cadáver, que las autoridades aseguraban pertenecía a un subversivo era de su hijo Elkin. Un día antes, Elkin departía con sus compañeros de trabajo en Bogotá, a 600 kilómetros del lugar donde perdió la vida.

Como ella, decenas de familiares acongojados repetían la dolorosa escena y ponían al descubierto el caso de 19 jóvenes desaparecidos a inicios de este año en barrios pobres de la capital colombiana y que luego fueron entregados al Departamento de Medicina Legal del Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, reportados como muertos en combate.

Elkin Verano, 'Totumita' como lo llamaba su madre, tenía 25 años y solo había estudiado hasta sexto grado, cuenta a El Comercio su prima Diana Fontecha. Trabajaba y vivía en un taller de soldadura en Ciudad Bolívar, la zona más paupérrima de Bogotá. "No era un mal muchacho", recuerda Diana. "Estuvo con nosotros en la fiesta de Año Nuevo. Lo vimos por última vez el 3 de enero", agrega.

El rastro de Elkin se pierde diez días después cuando, según testigos, tras tomar una gaseosa en una tienda del barrio con su compañero de trabajo Joaquín Castro, de 27 años, abandonaron el local y abordaron un carro. Alertadas por el propietario del taller, Flor y la madre de Joaquín, Elvira Vásquez, denunciaron ante la fiscalía la desaparición de sus hijos.

Un reporte de Medicina Legal en Ocaña, en Norte de Santander, registra que Verano y Castro, en esos momentos catalogados como NN, murieron en combate el 14 de enero, es decir 24 horas después de que fueran vistos en Bogotá.

Las esperanzas de que sus hijos se hubieran ido tras un trabajo mejor remunerado, legal o ilegal, se esfumaron el pasado 16 de setiembre, cuando fueron llevadas hasta Ocaña para reconocerlos.

El caso tiene similitud con otros 18, entre los que se encuentra el del ayudante de construcción Faír Porras, de 26 años, desaparecido también en el sur de la capital el 8 de enero de este año y reportado como muerto en combate el 12 de ese mes. Asimismo, Julio Mesa y Johnatan Soto desaparecieron el 26 de enero y dos días después fueron encontrados muertos con uniforme camuflado de subversivos y portando armas.

DESCUBRIENDO LA VERDAD
La revelación de estos sucesos ha determinado toda clase de hipótesis. El hecho de que fueron miembros del Ejército los que entregaron los cuerpos motivó la sospecha de que podría tratarse de "falsos positivos", como se conoce a algunos miembros de las Fuerzas Armadas que montan operaciones individuales buscando lograr resultados favorables que mostrar ante sus superiores.

Otra conjetura indica que grupos como las FARC y el ELN --muy debilitadas por bajas y deserciones-- están reclutando jóvenes con promesas de trabajo bien remunerado. Esto sería reforzado con el hecho que todos los desaparecidos tenían en común su juventud, falta de educación y malas condiciones laborales y salariales.

Sin embargo, otras voces, como la de la consultora internacional Natalia Springer, piensan que hay cosas más oscuras detrás de estas muertes. " A estas personas las escogen, las desaparecen y las asesinan. Las circunstancias comunes y la distribución territorial de los casos demuestran que se trata de una red criminal formada por individuos que, al parecer, pertenecen a las Fuerzas Armadas, que opera exclusivamente motivada por ganancia personal y que se vale de informantes", escribió en una columna periodística.

Otra preocupación es que el fenómeno se repite en todo el país. El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) ha exhumado en este año los restos de 27 jóvenes que fueron reportados como desaparecidos, mientras se investigan otros ocho casos similares en el departamento de Quindío.

ACCIONES DESDE ARRIBA
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, prometió una exhaustiva investigación y un castigo ejemplar para los militares que resulten involucrados. Asimismo, ha sido enfático al asegurar que el Gobierno no está exigiendo bajas como resultado y que la prioridad en la guerra contra los grupos ilegales son las capturas y el fomento a las desmovilizaciones.

En una conversación con El Comercio, Springer dijo que el propósito de estos delincuentes no es claro. "(Pero) el Gobierno debió haber previsto esta situación porque es muy común que después de procesos de paz y desmovilizaciones, organizaciones que estaban dentro de un marco ideológico terminen degradándose en estas bandas criminales", señaló. "Hay individuos delinquiendo dentro de las FF.AA., que deben ser destituidos cuanto antes y hay que encontrar qué y por qué lo están haciendo y cuál es la extensión del daño", finalizó la especialista.

MÁS DATOS
4 Según cifras oficiales, hasta la fecha se han registrado 5.522 desaparecidos en Colombia. El 21% de ellos son menores de edad.
4 Actualmente, las autoridades investigan 750 ejecuciones extrajudiciales cometidas aparentemente por militares colombianos.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook