Por Fabiola Torres López
Desde hace cuatro años, el general (r) Herrmann Hamann Carrillo y un pequeño equipo de arquitectos y obreros libran una silenciosa, pero ardua batalla: el rescate de la histórica residencia del mariscal Ramón Castilla, ubicada en la esquina de los jirones Cusco y Carabaya, en el Centro de Lima.
Cuando el 2002 el Instituto Nacional de Cultura (INC) anunció que el proyecto de restauración demandaría US$1'500.000, el Instituto Libertador Ramón Castilla, administrador del inmueble cedido en uso por el Ministerio de Defensa, pensó que la causa inspiraría a un ejército de benefactores, pero nadie se sumó a ella pese a la cruzada pública lanzada para captar fondos.
El 2004, con Hamann en la presidencia del instituto Castilla y del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú (CEHMP), se tomó una salomónica decisión: las subvenciones administrativas que recibían estas entidades de los ministerios de Defensa, Educación e Interior (dinero para comprar lápices, papeles o costear ceremonias) se destinaron para los trabajos de restauración. Así, se ponía fin a la inacción de más de treinta años por falta de recursos.
Evidentemente, los 15.000 soles mensuales que sumaban esas tres partidas eran insuficientes, pero impidieron que colapsara la residencia del ex presidente, recordado por la aprobación del decreto que abolió la esclavitud de la población negra del país .
Hoy, aunque aún no es visible desde el exterior de la casa, se ha avanzado el 60% de las obras de restauración programadas y el 30% de los acabados.
Bajo la dirección de la arquitecta Ana Mariscal, el Instituto Libertador Ramón Castilla ha realizado los trabajos de apuntalamiento y reforzamiento estructural de la vivienda. Además, se eliminaron las tuberías del desagüe para detener las filtraciones que debilitaron las paredes. Las obras se ejecutaron de acuerdo con el proyecto de restauración y adecuación a nuevo uso aprobado por el Instituto Nacional de Cultura, según el acuerdo N° 7 del 28 de agosto de 2002.
Dicho proyecto plantea, entre otras cosas, la reposición de los cimientos, muros y techos con materiales resistentes como el ladrillo, pero sin distorsionar el estilo republicano y virreinal de construcción. "Se deben usar materiales con la suficiente capacidad de carga, porque parte de la vivienda presenta tres niveles de edificación, que se apoyan directamente sobre el primer piso", explica la arquitecta Mariscal.
En el primer nivel de la casa se ha construido un auditorio enchapado en la madera original recuperada de la propia vivienda. En el segundo nivel se encuentra el Salón Dorado, donde Castilla recibía a sus invitados. Destaca por un impresionante techo pintado a mano sobre papel, como apreciamos en la foto que acompaña esta nota.
Los muros de la segunda planta son de quincha y han sido reforzados. El área ha sido fumigada para evitar la presencia de termitas y otros insectos que se alimentan de madera.
MUSEO Y BIBLIOTECA
En los últimos años, el presupuesto para la obra se ha incrementado a un promedio de 25.000 soles mensuales, pero casi siempre se otorga con un mes de retraso. "Cada mes, se libra una batalla aparte con la burocracia para que se desembolse el dinero", sostiene el general (r) Hamann.
La fecha de término de la obra está sujeta a la disponibilidad de recursos, pero su futuro uso ya ha sido definido: el inmueble se convertirá en museo de sitio, biblioteca y sala de exposición y conferencias. Asimismo, tendrá espacios donde funcionarán las oficinas administrativas del Instituto Libertador Ramón Castilla y tiendas para venta de libros.
En más de un siglo y medio, la residencia de Castilla ha sido afectada por cuatro terremotos, la humedad y el paso del tiempo. Se ha salvado también de la demolición ordenada por el Ministerio de Vivienda en 1976 debido a su grave estado de deterioro. Desde el instituto que lleva su nombre, hoy intentan salvarla de la indiferencia y las barreras burocráticas para su restauración.
LA FICHA
Propietario original: El 31 de enero de 1850 el mariscal Castilla adquirió la residencia del cruce de Cusco y Carabaya a Marina de la Puente.
Área de terreno: 1.750 m2.
Área construida: 3.180,93 m2.
Categoría: Monumento histórico-artístico desde 1962.
Actual administrador: Instituto Libertador Ramón Castilla.