No hay duda de que Las Malvinas mejoró radicalmente de aspecto en el 2003. Desde el desalojo de unos 12 mil comerciantes de la berma central de la Av. Argentina, aires frescos empezaron a soplar en la zona.
Con la construcción de galerías se redujo la delincuencia, lo cual dio vida a un millonario emporio comercial.
Sin embargo, el lugar sigue siendo destino de productos robados que se venden impunemente. A esta informalidad se suma el incumplimiento de elementales normas de seguridad, según revela el Indeci. Ninguna galería ha pasado la inspección técnica y los comercios son una bomba de tiempo, pero aún estamos a tiempo de desactivarla.
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