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PUNTO DE VISTA

Europa furiosa, como la diosa

Por Jürgen Schuldt. Economista *

Embelesado por la belleza de Europa, mutó Zeus en manso toro y la llevó a Creta. Ahí se hizo de ella. Pasaron los años, cambiaron los dioses y otro toro (símbolo de Wall Street) volvió a engatusar a la crédula Europa. Furiosa despertó y dio a conocer su resentimiento a través de sus hijos, Minos, Sarpedón y Radamantis, que parecieran haberse reencarnado: Gordon Brown, premier británico, declaró que vivíamos en una "era de la irresponsabilidad"; Angela Merkel, canciller alemana, añadió que era "el fin de la hegemonía norteamericana"; y Nicolás Sarkozy, presidente francés, llamó a "la refundación del capitalismo".

¿Anuncian quizá una estrategia conjunta de Europa para afrontar la crisis? Todo lo contrario, se impone la lógica del sálvese quien pueda y como quiera. La nueva Europa, que tanto esfuerzo consumió, podría hacerse añicos.

Para comenzar, los bancos son salvados por cada uno de los países, uno a uno. Por separado los gobiernos juegan su propio partido, sin considerar los efectos que sus acciones pueden ejercer sobre sus socios. Y, en efecto, hasta ahora han logrado salvar varios bancos, como Fortis, Dexia e Hypo. Pero no disponen de una estrategia, lo cual puede ser peligroso para cuando se contagie plenamente la furia de la turbulencia norteamericana sobre Europa.

Luego, uno a uno, aunque no todos, han dispuesto un seguro de depósitos del 100%: comenzó Irlanda, con lo que las libras de Gran Bretaña comenzaron a fluir a la isla; le siguieron Grecia y Turquía para atraer dinero de sus vecinos; luego vino Alemania, con lo que obligó a Dinamarca y Austria a seguirla; en un carrusel que no parece tener fin.

Aún más, Sarkozy propuso un paquete de rescate por 300.000 millones de euros, pero el ministro alemán de finanzas fue muy enfático: "No queremos contribuir con ese pozo sobre el que no tenemos control y no sabemos en qué se usará el dinero de nuestros contribuyentes". De manera que la vieja Europa no posee un programa similar al aprobado por el Congreso de EE.UU.

Finalmente, las condiciones monetarias son muy restrictivas, lo que agrava el problema. Especialmente si consideramos que es probable que Europa Oriental comience a experimentar los efectos del recorte de los flujos del capital internacional.

Como es evidente, no bastan las medidas adoptadas por EE.UU., pues una pérdida de confianza aún mayor desde allá contagiará aún más a los bancos europeos. Si no actúan en conjunto este fin de semana, no se suavizará la turbulencia, con lo que hará aún más daño a la economía real, se esfumarían los ahorros de millones y la parálisis crediticia destruirá empleos y empresas. En esas condiciones, el círculo vicioso suicida volatilizaría el euro --¡el dios del viento!-- y esto haría que la nueva Europa quede fragmentada y confinada en una isla, como nos cuenta la leyenda de los tiempos del sueño.

* PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO.

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