Por Jaime Cordero. Periodista
No fue fácil para los urbanistas encontrar en La Paz la extensión necesaria para construir un estadio de fútbol. Por eso, el Hernando Siles se encuentra en el fondo de una pronunciada depresión. Como si la altura no fuera suficiente 'handicap', el estadio paceño parece diseñado para ser un temible foso. Intente subir al trote sus gradas camino a sus tribunas de piedra y se convencerá al toque de que los 3.600 metros de altura no son mito ni broma.
Es allí que Perú se juega hoy buena parte de sus disminuidas chances de mundial. La historia indica que lo mejor que hemos podido sacar allá es un empate; la realidad demanda con urgencia una victoria. Es el único resultado que nos permitiría ver la segunda mitad de las Eliminatorias con optimismo. No será fácil, pero al menos nos queda la esperanza de que este grupo, que en la anterior fecha no se achicó ante los argentinos, ratifique su carácter luchador y demuestre ser capaz de derrotar no solo a los bolivianos, sino también a la altura y al escenario adverso. No perdamos la fe antes de tiempo.