La habitual tranquilidad de la avenida Flora Tristán, en La Molina, se vio alterada al promediar las 5 p.m. de ayer cuando, tras una seguidilla de explosiones, se desató un incendio que redujo a cenizas una ferretería ubicada en el primer piso del edificio signado con el número 961 de dicha arteria.
Johnny Castillo Castillo (20), empleado del establecimiento, resultó herido con quemaduras de segundo y tercer grado y fue llevado de emergencia al hospital Carlos Alcántara Butterfield del mencionado distrito.
Once unidades de bomberos trabajaron durante dos horas para controlar el siniestro. Si bien las lenguas de fuego no alcanzaron los tres pisos superiores, el humo y el calor tiñeron de negro gran parte del frontis del edificio que alberga a seis familias. Los bomberos se vieron obligados a romper las ventanas de los departamentos superiores para evitar que estallaran sin control.
Los residentes del inmueble fueron evacuados rápidamente por policías y serenos, pero en algunos casos fue necesario que los bomberos sacaran a algunas personas por las ventanas con la ayuda de una cuerda.
Un niño de 8 años, evacuado de esa manera del edificio, presentó síntomas de asfixia y fue trasladado a una clínica.
En el local comercial se vendían pinturas, artículos de plástico y varios productos químicos: todos inflamables. Eso obligó a los bomberos a combatir el fuego con espuma.
El comandante Antonio Mesones, del Cuerpo General de Bomberos, indicó que no se tienen claras las causas del incendio. Trascendió que se investigará si el fuego y las explosiones que los vecinos escucharon lo ocasionó una mala manipulación de productos inflamables.
Los residentes del edificio debieron pernoctar anoche en casas de familiares porque el ambiente era irrespirable. El serenazgo de La Molina garantizó la seguridad de sus departamentos y pertenencias.