Por Elkin Sotelo C. Periodista
La escala descendente aterroriza sobremanera. Si seguimos así este miércoles algún paraguayo podría abrir la cuenta en el minuto 1 y a partir de ahí habrá que hacerle un campito al ya nutrido costal de goles que carga la selección de Chemo cada vez que sale de visita: en Santiago Humberto Suazo abrió la cuenta a los 11', en Quito Walter Ayoví festejó a los 10'; Dieguito Forlán bajó la marca en Montevideo a 8', pero Joaquín Botero tiene el récord de rapidez en desmoralizar al equipo peruano: se tardó apenas 4 minutitos.
Estos goles denominados "de vestuario" han sido una constante que Del Solar no ha sabido revertir ni con el grupo de jugadores consagrados ni con la sangre nueva. Un equipo visitante que no ofrece resistencia desde los instantes iniciales terminará por ser presa fácil para cualquier equipo, incluso para uno tan débil como el boliviano que solo sabrá lo que es golear gracias a las licencias que ofreció Perú antes del primer cuarto de hora.
Ese enclenque aguante lejos de casa nos hace la mantequilla de la Eliminatoria mundialista.