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ZONA TECNOLÓGICA

Navegando por Lima

YA ESTÁ EN LIMA EL GARVIN NÜVI 760, UN PEQUEÑO NAVEGADOR QUE SE ADHIERE A CUALQUIER PARTE DE SU VEHÍCULO Y QUE SERVIRÁ A QUIENES SUELEN TENER PROBLEMAS PARA ENCONTRAR DESTINOS EN LA CAPITAL. POR AHORA, SOLO SE RESTRINGE A LIMA Y CALLAO

Por Gustavo García *

El Garmin nüvi 760 es un navegador satelital portátil y capaz de ubicarse en diversos puntos del habitáculo del auto, virtud a una ventosa (o chupón) que puede adherirlo a cualquier superficie liza. Yo elegí el parabrisas, puesto que allí no molestaba, era siempre visible y podía manipularlo sin quitar la vista de la ruta.

Iniciada mi experiencia con el nüvi 760, su menú me recibió con dos opciones a la vista: ver mapa y destino. Con la primera obtuve y observé mi ubicación en un plano de Lima (en la pantalla), cuya escala pude aumentar o reducir con solo presionar los símbolos menos (-) y más (+) ubicados en la pantalla. A su vez, la ventana destino me abrió seis nuevas opciones, de las cuales resultaron interesantes las ventanas dirección y puntos de interés. La primera, como su nombre lo indica, me permitió cargar la dirección de destino (con distrito, nombre de la calle y hasta número), para de inmediato señalar la ruta más corta posible --ojo que por el momento únicamente están disponibles destinos en Lima y Callao--. Aquí aprendí a ser muy claro y colocar los nombres como son y no como los manejamos habitualmente, es decir, escribir Santiago de Surco en lugar de simplemente Surco.

Con el destino ya cargado (lo cual demora unos segundos), apareció en la pantalla un nuevo mapa que señaló mi ubicación actual y pintó el trazado a seguir. Aquí valió la pena emplear la útil opción de aumentar o reducir la escala, y combinarla con la función que permite mirar la totalidad del recorrido, arrastrando el mapa literalmente con la yema de los dedos.

Estudiada la ruta y decidido a iniciar la marcha, una flecha dibujada sobre la ruta hizo las veces de guía (indica cuando seguir de frente, doblar a la izquierda o a la derecha, según fuera el caso). Igual cometido tuvo una voz bien castiza y femenina (aunque pudo ser también masculina o femenina sin acento, dependiendo del gusto o humor de cada uno), pero que, además, advertía sobre las maniobras a realizar cuadras o metros adelante.

En mi caso, el nüvi 760 acertó con los nombres y dirección de las calles, así como los trazados seleccionados (aunque siempre prefiriendo las vías principales sobre las calles que podrían servir de atajo). Eso sí, cuando tuve que desviarme (debido a calles cerradas o exceso de tráfico), el sistema de inmediato recalculó la ruta en función de la nueva ubicación. Así pude seguir rumbo al destino sin problemas (y sin oír esa antipática voz, que en los primeros navegadores obligaban a uno a retomar la ruta original).

El panorama cambió cuando elegimos destinos en distritos poco conocidos por mí. Allí el navegador se comportó como el lazarillo que es en otras latitudes como en Europa, por ejemplo, donde es tan fácil trasladarse de un país a otro.

En suma, esta primera experiencia me hace preguntarme sobre lo que nos espera en los próximos años, cuando la Policía Nacional, el Ministerio de Transportes o la Municipalidad de Lima implementen, por ejemplo, un servicio de información de tráfico (tal como sucede ya en Europa), el cual permitirá al navegador no solo informarnos sobre la situación del tránsito kilómetros más adelante, sino proponernos rutas alternativas. Entonces, como se ve, el potencial de accesorios como este es realmente ilimitado.

* Editor de la revista Ruedas & Tuercas

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