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La rosa de los vientos de Yehude Simon

Por: Juan Paredes Castro |

Si tuviéramos que hacer una metáfora de los cuatro puntos cardinales que el nuevo primer ministro, Yehude Simon, debe manejar en adelante, por lo menos tres de ellos no son los que la gente está pensando.

Se dice que su trabajo político se orientaría a contener las demandas sociales. Digamos que ese sería su norte. Que se respaldaría en un buen número de presidentes regionales, ex colegas suyos. Que a su izquierda, tendría, valga la redundancia, el aval de su alma máter: la izquierda (extrañamente no del todo contenta con él). Que a su derecha, la excepcional perfomance cumplida en Lambayeque, con la más alta aprobación respecto de los demás gobiernos regionales. Y, por último, que a sus espaldas, el mayor escudo imaginable contra sus detractores de izquierda, centro y derecha.

Lo cierto es que, formando todo esto parte de lo que Simon trae consigo y de lo que también encuentra en el camino político, camino, además, absolutamente rocoso y enrevesado, los cuatro puntos cardinales del primer ministro entrante son distintos. ¿Por qué esencialmente distintos? Porque la Presidencia del Consejo de Ministros, por las características que tiene, no le va a permitir a Simon sectorizar su trabajo. Es más: como vocero del régimen, después del presidente Alan García, tendrá que estar inclusive donde no le guste estar y diciendo lo que quizá no quisiera decir, personalmente. Sus responsabilidades son, pues, la de un jefe de gobierno del día a día.

En principio, el norte de Simon no será distinto al de García: el de llevar al país al mayor crecimiento económico posible. Él viene de hacer crecer a Lambayeque. Y no puede apartarse del mismo ritmo, aunque ya con una visión nacional. A su derecha tendrán que estar la derecha y la centroderecha del país, a las que no puede excluir, pero tampoco privilegiar. A su izquierda lo acompañarán algunos compañeros suyos de ruta y otros le pondrán más de un obstáculo o disimularán algún tibio y calculado apoyo fraterno, más en lo personal que en lo político. Estará convencido ahora de que el ramo de olivo que lanzó a la izquierda no solo fue apresurado sino que encierra la pregunta de qué izquierda estaba hablando. A sus espaldas no puede dejar de tomar en cuenta el activo y pasivo del gobierno de García y del ex primer ministro Jorge del Castillo. Ahí está la huelga médica como presente de la última crisis y la otra crisis, la financiera internacional, para lidiar codo a codo con el ministro de Economía, Luis Valdivieso.

Esta es, hasta hoy, la rosa de los vientos que aguarda a Yehude Simon, y que estamos seguros sabrá manejar.

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