La Torre de Tokio, que con sus 333 metros de altura es la torre de acero más alta del mundo, festejó ayer el 50 aniversario de su construcción. El subdirector de la torre, Kazuo Osa, explicó que el diseñador de esta mole de acero, el japonés Shin Maeda, se inspiró en la torre Eiffel --como es notorio-- pero que la versión nipona supera a la francesa en altura por 13 metros, aunque no en número de visitantes (el año pasado la torre Eiffel recibió seis millones de visitas y la de Tokio la mitad).
FESTEJOS
Para la conmemoración de este aniversario, la celebración se ha centrado en la mejora de la edificación por lo que los ascensores ahora son más rápidos y más acogedores. Asimismo, desde comienzos de año el exterior de la torre ha sido iluminada cada día con un color diferente, lo que ha costado 600 millones de yenes (5,8 millones de dólares).
Situada en el barrio metropolitano de Minato (centro de la ciudad), la Torre de Tokio alberga dos miradores, un selecto club de música, restaurantes, tiendas de recuerdos, un museo de cera y otro dedicado a los récord Guinness. Desde su mirador de 360 grados se puede contemplar la región de Kanto y, si el día está despejado, también el monte Fuji.