Por José Rosales
Ya se iniciaron los trabajos de construcción de la moderna carretera Cerro Azul-Ica, la cual permitirá conectar a los departamentos de Lima e Ica en solo tres horas y no en las cinco, en promedio, como ocurre hoy.
La importancia de la obra, que tiene una longitud de 161 kilómetros y un costo de 228 millones de dólares, radica en que aligerará el pesado tránsito de vehículos por las provincias de Cañete, Chincha y Pisco y en que generará el desarrollo económico y turístico de esas jurisdicciones.
La edificación de la carretera está a cargo de Concesionaria Vial del Perú (Covi-Perú), que inició sus operaciones el 20 de setiembre del 2005 luego de que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones le otorgara la concesión de la Red Vial 6. Está previsto que se concluya en el 2035. Ello debido a que contempla el mantenimiento y mejoramiento de cientos de kilómetros; la construcción de pistas, siete intercambios viales y cinco puentes; la implementación de teléfonos de emergencia, ambulancias, seguridad, servicios higiénicos y auxilio mecánico cada 10 kilómetros; entre otros servicios.
La confirmación del inicio de los trabajos fue hecha por el gerente general de Covi-Perú, Alberto Aramayo Pizano, ante la Comisión Especial Pro Inversión del Congreso el pasado 24 de setiembre, ocasión en la que reconoció el retraso en el inicio de la obra debido a demoras en la expropiación de los predios necesarios para ejecutar la vía.
TRES ETAPAS
Covi-Perú ejecutará la obra en tres etapas.
La primera de ellas, que durará entre tres y cuatro años, comenzó a marchar a fines de setiembre y comprende la rehabilitación de 71 kilómetros de la actual autopista Panamericana Sur, desde Pucusana (en el km 59) hasta Cerro Azul (en el km 130), así como la implementación de una nueva y moderna estación de peaje en Chilca. Este tramo se encuentra fuera de la extensión real de la vía de 161 km, pero pertenece a la concesión debido a la vital utilización del mismo.
Si hablamos de la construcción de la carretera en sí, la primera fase incluye la edificación de una pista de dos carriles (de ida y de vuelta) que va de Cerro Azul a Pampa Clarita (con una distancia de 20 km entre ambos lugares) y otra pista que va de Chincha Alta a San Andrés (41 km), informó el ingeniero de obras de la empresa, Rodolfo Guerra Torres.
Según precisó Guerra, también se reparará el tramo de la Panamericana Sur que va desde Pampa Clarita hasta Quebrada Tambo de Mora.
En esta fase también se levantarán cuatro intercambios viales en Cerro Azul, Pampa Clarita, Tambo de Mora y Pisco y cinco puentes sobre los ríos Cañete, Quebrada Tambo de Mora, Chico, Matagente y Pisco.
Todas estas obras ascenderán a 75 millones de dólares, explicó.
La segunda etapa contemplará la construcción de dos nuevos carriles (uno para cada sentido), de Cerro Azul al Intercambio Chincha (en una extensión de 52 kilómetros) y del Intercambio Chincha a San Andrés (con 41 kilómetros de longitud). Allí se construirán otros tres intercambios viales en Chincha Alta, San Andrés y Paracas.
En la tercera etapa se construirá, finalmente la pista que va de San Andrés a Guadalupe.
DEL CONSULTOREn este caso, aunque existen demoras en las obras que se realizan en los tramos concesionados, no se puede desconocer que prácticamente se elevará la categoría de una vía, antes de apenas dos carriles a otra de cuatro, con los debidos intercambios, que podría reducir la posibilidad de accidentes en un 50%.
La inversión en infraestructura vial para el desarrollo del país necesita ser reimpulsada y las concesiones intensivas puedan responder de manera más eficiente y oportuna a ese propósito.
Así lo han hecho naciones vecinas, orientando la participación de las empresas vinculadas a la construcción de carreteras y otros negocios carreteros. El efecto multiplicador de estas mejoras en la infraestructura garantiza un evidente beneficio para los usuarios.
* Rafael Estremadoyro. Experto en transporte