Unos tres mil trabajadores y ex trabajadores locales del Instituto Nacional de Cultura (INC-Cusco) marcharon ayer hacia la Plaza de Armas de la ciudad para protestar contra el recorte presupuestal del 75% que sufrieron hace dos meses, y que mantiene al 70% de los contratados sin cobrar desde agosto.
Por esta misma razón, además, 1.500 trabajadores administrativos ya han recibido cartas de despido y unos 1.120 obreros dejarían de laborar a fines de octubre, informó el secretario general del Sindicato de Trabajadores del INC-Cusco, Fernando Cuba.
El grupo partió desde la sede ubicada en la calle San Bernardo hasta las instalaciones de la Gobernación, donde entregaron un documento dirigido al presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, en el que solicitan que se levante el recorte de presupuesto y la devolución del monto disminuido para cumplir el pago de remuneraciones que se adeudan.
El gobernador, Henry Venero Tapia, recibió la demanda de los manifestantes y solicitó que esperasen algunos días hasta que se estabilice la situación en Lima y para que el nuevo Gabinete se pronuncie. Días atrás, el gremio había entregado otro documento para ser enviado al presidente de la República, que contenía la misma solicitud, y que Venero Tapia se comprometió a entregar en los próximos días.
La principal consecuencia de este despido masivo sería la paralización de 90 obras de restauración, investigación y puesta en valor que se ejecutan en todo el departamento, según informó el director del INC-Cusco, Jorge Zegarra, durante una asamblea.
De no cambiar esta disposición, a partir de noviembre, las obras de restauración del Camino Inca que va hacia el santuario de Machu Picchu, los trabajos en Torontoy y en la misma ciudadela quedarían paralizados, sostuvo Cuba.
Este Diario intentó comunicarse con funcionarios de la Dirección Nacional de Presupuesto para explicar los motivos del recorte, pero no fue posible.
PARA TENER EN CUENTA
Medidas radicales
Según anunciaron los integrantes del sindicato de trabajadores del INC-Cusco, de no cambiar la situación actual, la próxima semana se tomarían medidas de protesta más radicales, como la toma del Parque Arqueológico de Sacsahuamán e, incluso, de la ciudadela de Machu Picchu.