Por Alberto Villar Campos
El cuerpo de Flavio Alberto Gutiérrez Ruiz (39) apareció flotando en la playa Cerro la Virgen, en Cañete, a la 1:30 p.m. del 2 de abril del 2008. Había sido arrastrado desde el balneario León Dormido, ubicado dos kilómetros más al sur y al que la víctima arribó media hora antes junto con su conviviente, Mónica Chavil Domínguez (23), la hija de esta, Rosario Domínguez Nolberto, su madre, y uno de sus primos.
El cadáver tenía espuma en la boca y estaba hinchado. La necropsia, practicada ese mismo día, arrojó muerte por asfixia mecánica (sumersión en el agua). Las dudas sobre la verdadera causa del deceso empezaron, no obstante, cuando sus familiares decidieron abrir el ataúd que contenía su cuerpo.
En sus piernas y rodillas se podían apreciar heridas, moretones y un orificio en la boca. Tatiana Gutiérrez, hermana del fallecido, decidió, entonces, fotografiar el hallazgo. ¿Se trataba de un ahogo o alguien había querido matar a Flavio? La corazonada de María Ruiz, madre de la víctima, se inclinó por lo segundo.
UNA RELACIÓN TORMENTOSA
Flavio volvió de Japón en julio del 2007, luego de vivir allí 16 años. Tres meses después, conocería a Mónica Chavil, la joven con la que iniciaría rápidamente una relación intensa pero tormentosa.
"Dejamos de hablar con él en noviembre de ese año por una discusión entre Mónica y mi madre", dice Tatiana. Desde esa vez, Flavio solo se comunicaría con sus familiares en secreto.
En Japón, la víctima había reu-nido 100 mil dólares que, durante años, depositó en un banco del país. Tatiana dice que esos ahorros fueron invertidos por su hermano en negocios que compartía con Mónica. Los registros de retiros de dinero que tiene en su poder ahora prueban que, en cuatro meses, el dinero había sido retirado en su totalidad.
Con las imágenes del cadáver y la falta de respuestas de Mónica, quien se rehusaba a hablar con ellos, la familia Gutiérrez solicitó a Luis Manuel Álvarez Martínez, titular de la Fiscalía Provincial Mixta 1 de Mala y quien se encargó del caso desde su inicio, reabrir la investigación. La presunción era que se había tratado de un homicidio calificado y no un ahogo accidental.
No obstante, el abogado de la familia, José Ponce, señala que la petición recibió una vaga respuesta de Álvarez. Debido a ello, el 16 de setiembre, el jurista solicitó al fiscal trasladar el caso a otro magistrado, alegando dudas razonables para cuestionar la investigación. Un día después, Álvarez declaró improcedente el pedido.
EN LA MENTE DEL ENTORNO
Juan Carlos Leiva, médico forense de la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional, refiere que las huellas en el cadáver de Gutiérrez son propias de una asfixia mecánica. "Una de las fases de este tipo de muerte es la convulsión: la persona pierde el control de su cuerpo y puede golpearse o morderse", explica.
A pesar de ello, tanto Ponce como la familia de Flavio insisten en que es necesaria una investigación que permita dilucidar, por ejemplo, en qué circunstancias se produjo la muerte y qué habrían tenido que ver la conviviente y su familia con el hecho. "Mi hermano buceaba desde los 5 años", se lamenta ahora Tatiana.
Rosario Domínguez, madre de Mónica, negó el jueves cualquier vínculo suyo o de su hija con la muerte de Flavio. Empero, el 3 de junio de este año, la familia de la víctima recibió una noticia que agudizó sus dudas. Se trata de un audio anónimo en el que se oye a dos hombres incriminarlas en aquella extraña muerte. Las voces aseguran que la paga por el asesinato de Flavio, que ellas habrían ordenado, fue injusta.
A pesar de nuestra insistencia, este Diario no pudo comunicarse con el magistrado Álvarez, a quien la Fiscalía de Control Interno de Ica abrió investigación por presunta inconducta funcional el pasado 9 de setiembre. La pregunta era una sola: ¿Por qué no aceptó investigar a fondo un caso por el que la familia Gutiérrez solo necesita respuestas?
La psicóloga forense Silvia Rojas opina que, en vez de una nueva exhumación del cadáver, lo más razonable ahora sería realizar una necropsia psicológica; es decir, entrevistar al entorno de Flavio para descartar cualquier sospecha de posibles asesinos.
Por ahora, lo único que sobra en este mar de interrogantes es una pesada incertidumbre.