WASHINGTON [EFE]. Tras la tregua de la noche del jueves en un acto de recaudación de fondos donde intercambiaron bromas, los aspirantes a la Casa Blanca, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, volvieron ayer a la carga en dos estados claves de la contienda.
A solo 17 días de las elecciones, los esfuerzos se concentran en un puñado de estados indecisos como Virginia, donde está Obama, y Florida, adonde viajó McCain.
Las encuestas confirman que el viento sigue soplando a favor de Obama, que recibió ayer el respaldo de los diario s"The Washington Post" y "Los Angeles Times".
RealClearPolitics, un sitio de Internet que realiza una media de los distintos sondeos, le dio ayer 6,8% de ventaja.
VOTOS DECISIVOS
El demócrata se dirigió ayer a Virginia, un estado republicano desde las presidenciales de 1968 en el que los conservadores ven ahora peligrar su hegemonía.
Virginia es uno de los 10 o 12 estados a los que se circunscribe la batalla por la presidencia de EE.UU. en esta recta final de la campaña. El demócrata defendió allí su plan para mejorar el sistema sanitario del país, donde 47 millones de personas carecen de seguro médico.
Obama vinculó nuevamente a su rival republicano con las políticas fallidas de George W. Bush, cuya escasa popularidad se ha convertido en un lastre para las ambiciones políticas de McCain.
Este último, mientras tanto, se halla en Florida, un estado que históricamente favorece a los republicanos y donde Obama tiene ahora una ligera ventaja.
La campaña del senador sigue centrada en desacreditar a Obama, como demuestran las llamadas al público en varios estados del país que vinculan al demócrata con Bill Ayers, un ex miembro del grupo radical Weather Underground implicado en atentados contra el Pentágono y el Capitolio en los años sesenta.
EN PUNTOS
De las diatribas a las bromas
4El jueves, durante una cena benéfica en Nueva York, McCain trató de restar importancia al comentario realizado en un debate en el que se refirió a su rival con un despectivo "ese".
4"No le importa en absoluto", dijo McCain, quien bromeó con que Obama también le llama "George Bush".
4Obama lamentó que la crisis inmobiliaria vaya a golpear tan duro a McCain, un senador adinerado que en un momento de la campaña no supo responder cuántas casas tenía.