Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal
SANTIAGO DE CHILE. Funcionarios gubernamentales del otrora presidente de EE.UU. Richard Nixon revelaron detalles de la intervención del Gobierno Estadounidense en la caída del mandatario chileno Salvador Allende, a quien consideraban "un agente pagado de la KGB (inteligencia soviética)".
Según Alexander Haig, jefe de gabinete de Nixon, luego jefe de la OTAN y también secretario de Estado del gobierno de Ronald Reagan, "Allende era un zurdo, trabajaba para la KGB, estaba pagado por ellos". De acuerdo con el testimonio de los ex colaboradores, Allende se había convertido en una "pesadilla personal" de Nixon.
Estas declaraciones forman parte de un documental denominado "Henry Kissinger. Secretos de una superpotencia", del investigador alemán Stefan Lamby, que se emitió esta semana en el canal de televisión europeo Arte.
Según el informe, que también contiene declaraciones del propio Kissinger --ex secretario de Estado y otrora hombre fuerte de la administración Nixon--, el gobernante estadounidense tenía "una obsesión para evitar que Allende se convirtiera en un segundo Fidel Castro", aunque se esmera en negar la existencia de algún plan y su participación en él.
Alexander Haig recuerda que EE.UU. realizó una serie de acciones encubiertas a través de la CIA (inteligencia estadounidense) para evitar la asunción de Allende a la presidencia en 1970 y, luego de que este tomara el poder, para desestabilizar su gestión.
De acuerdo con las explicaciones de Haig, Estados Unidos, a través de la CIA, había desarrollado acciones similares con anterioridad y éxito en otros países de América Latina; por ejemplo, evitando la asunción de comunistas en Brasil y Guatemala. Asegura, además, que existía un comité en donde se analizaban las acciones en contra de Allende y "Kissinger era miembro, e incluso lo dirigió".
Según Brent Scowcroft, asesor de Kissinger, se apoyó con dinero a gente que protestaba para complicarle la situación a Allende. "Las acciones encubiertas siempre fueron parte de la política de EE.UU.", sostiene en el documental.
LOS ERRORES
En parte de su testimonio, Alexander Heig admite que, por error, gente en Chile pagada por la CIA capturó y asesinó al general René Schneider, militar leal a Salvador Allende. "Fue una acción muy estúpida. No fue un plan de la CIA, no fue un plan norteamericano, pero fue realizado por gente pagada por la CIA y, por lo tanto, según muchos de nuestros legalistas, ahí cabía nuestra responsabilidad", sostiene.
A pesar de no admitir su participación, Kissinger justifica la intervención en Chile, pues considera que los rusos ya se habían instalado en Cuba y que en Argentina había una guerra civil, y aseguró que era un modus operandi que no inventó Nixon, sino que los presidentes Kennedy y Johnson también lo hicieron.
ABSURDAS Y GROTESCAS
Luego de lanzar una carcajada, la hija del presidente Allende, la diputada socialista Isabel Allende (prima de la escritora del mismo nombre), consideró absurdas y grotescas las acusaciones que sindican a su padre como agente de la KGB. "Es lo más ridículo que he escuchado en mucho tiempo", aseguró a El Comercio.
Recordó que estas revelaciones no hacen sino confirmar que la política imperialista estadounidense no estaba dispuesta a permitir que su padre asumiera el gobierno, y que para ello intervino directamente financiando a quienes desestabilizaron su régimen.
"América Latina debe tener claro que ya dejó de ser el patio trasero de EE.UU.", sostuvo.
"Una pesadilla de la humanidad""Todos recordamos que Richard Nixon fue hundido por un escándalo como el de Watergate y pasó a la historia como se lo merecía", señaló a El Comercio.
"Después de 35 años del golpe militar, Salvador Allende es recordado con una serie de homenajes. Miles de calles y plazas en el mundo llevan su nombre. Que yo vea, nadie recuerda a Nixon y a Kissinger, como no sea para decir que fueron una especie de pesadilla de la humanidad", remarca Schilling.
MÁS DATOS
Investigación comprometedora
4En diciembre de 1975, una comisión del Senado de EE.UU. dio a conocer el informe "Acción encubierta en Chile 1963-1973", o Informe Church. Este asegura que la intervención de EE.UU. en Chile fue "extensa y continuada".
4"La CIA gastó tres millones de dólares como esfuerzo para influir en el resultado de las elecciones presidenciales chilenas de 1964. Ocho millones de dólares fueron gastados, secretamente, en los tres años entre 1970 y el golpe militar en setiembre de 1973, con más de tres millones de dólares gastados solo en el año fiscal 1972", sostiene la investigación.