Por Rafael Valdizán
Los días pasarán más lentos, toda vez que los contaremos hasta llegar a la hora en que tengamos enfrente a R.E.M., una de las bandas fundamentales en la historia del rock. Cita pactada para el 14 de noviembre en el anfiteatro del Estadio Nacional, noche en que Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills repasarán su catálogo en directo, algo impensado para nuestro país, comúnmente relegado a la hora de visitas de lujo; y esta, sin duda, lo es.
Cuando nos preguntan por nuestro disco preferido de R.E.M., la respuesta no suele ser fácil: no podemos dejar de mencionar el "Automatic for the People" (1992), una claustrofóbica e inigualable experiencia introspectiva, pero también salen a flote todas las placas que la banda de Georgia grabó para el sello I.R.S., discos en los que aún brotaba el encanto 'amateur' del entonces cuarteto (antes de la deserción del baterista Bill Berry en 1997).
En "Murmur", placa de debut (1983), en "Reckoning" (1984), e incluso en "Fables of the Reconstruction" (1985), "Lifes Rich Pageant" (1986) y "Document" (1987), R.E.M. sonaba con ese grado de inmediatez y pegada que solo se es capaz de lograr cuando no se está constreñido por exigencias corporativas. Luego hubo aún espacio para álbumes muy bien logrados, como "Out of Time" (1991) y "New Adventures in Hi-Fi" (1996), pero también para dislates menores. Felizmente, con "Accelerate" (2008), el trío ha vuelto a las formas que le vienen bien. La buena frecuencia de Mike Mills