Por Fernando González - Olaechea
Susana Ku King (22) dice estar estresada. Lo dice al menos diez veces por día, como puente entre un tema y otro en la conversación, y también como inicio o final de esta.
Es su muletilla, y es de ella como lo es de mucha gente, porque hoy andar estresado no tiene nada de extraño. Como muchos de nosotros, Susana se pasó la mitad de la época universitaria trabajando y estudiando, y eso --más que una muletilla-- sí genera puro estrés.
En Argentina, según un artículo publicado la semana pasada en el diario "Clarín", las consultas por estrés de jóvenes entre 18 y 30 años crecieron 30%, de acuerdo con un reporte de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.
Tal tendencia, obviamente, no es exclusiva de los argentinos. En nuestro país sucede lo mismo. De acuerdo con el psicólogo Manuel Saravia, director del Instituto Gestalt de Lima, ahora los jóvenes se ven expuestos a más elementos estresantes a raíz de su estilo de vida.
"Hoy en día se trabaja mucho más que antes. Hay un horario de entrada pero no de salida. Además están el trabajo y el estudio. Las personas tienen la necesidad de lograr más cosas en menos tiempo". Esta presión, esta necesidad de lograr más cosas en menos tiempo, genera expectativas muy altas y ansiedad. Dicho en otras palabras: estrés.
Con Saravia coincide el ex decano del Colegio de Psicólogos del Perú Luis Zapata. La dinámica de vida actual --afirma Zapata-- expone a los jóvenes a mayor cantidad de estímulos.
Sin embargo, no todo el estrés es negativo. Saravia explica que existe el 'euestrés', o estrés causado por cambios positivos, y el 'disestrés', ocasionado por elementos estresantes negativos. Es decir, un aumento de sueldo en el trabajo, pasar a planilla o un hijo planificado son cambios positivos, pero que generan estrés. En el caso de las malas noticias, el efecto estresante es evidente.
Aunque es cierto que el estrés es parte de la rutina y de las exigencias de un mundo competitivo, lo recomendable es trabajar en ello. Para eso Manuel Saravia sugiere estructurar el tiempo. "Hay que saber manejar los tiempos con eficacia. Tener una agenda a veces ayuda. Además, en la medida de lo posible, los horarios de alimentación y sueño tienen que ser respetados", apunta.
Asimismo, recomienda alguna actividad, fuera de la rutina, antiestrés. Aunque parezca contradictorio, una actividad extra en la apretada agenda semanal más que saturarnos puede convertirse en un saludable escape. Alguna actividad deportiva o hobby es lo más aconsejable.
Y es que ambos puntos (organización y una actividad alterna) son claves para combatir el estrés. Zapata también cree eso y recomienda tomarlos en consideración con el fin de reducir los niveles de estrés.
Si al llegar a este párrafo crees que los especialistas acaban de avalar (bajo la figura del relajo) la 'bomba' del fin de semana, la amanecida bailando y tomándote hasta el pulso, como fuga a la rutina, como actividad antiestrés, te equivocaste. Para Saravia, salir a bailar toda la noche y embriagarse no es antiestresante: es maltratar el organismo. Y terminaría siendo estresante porque no se obtiene un descanso pleno.
El asunto, al final, es tratar de reducir los niveles de estrés tomándonos cierto tiempo para relajarnos, no hacernos demasiados problemas, que seguramente con los que tenemos ya es suficiente. Como diría Bob Marley: no te preocupes, que todo saldrá bien.