Por: Juan Paredes Castro |
El nuevo Gabinete Ministerial se definió supuestamente sobre la base de metas, objetivos y proyectos. El problema para la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Carmen Vildoso, es que tiene que vérselas también con personas, como una cuestión política vital.
Para comenzar, el jefe del Foncodes, Carlos Arana, representa, en base a su militancia aprista y al respaldo de las altas esferas del Gobierno, un grueso condicionamiento para lo que ella proyecta realizar en ese organismo, en su propósito de adecuarlo al ajuste integral de los programas sociales a los parámetros presupuestales y a la política económica y financiera del régimen.
Hasta donde sabemos, Vildoso tendrá en el Foncodes (Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social) una isla en su archipiélago que no podrá tocar y de la que todo el país deberá ir olvidándose, pues de lo que fue ella en un comienzo ya no queda nada.
Recuérdese que el fujimorismo, habiendo sido el creador de un Foncodes técnico y exclusivamente dedicado a sentar un modelo latinoamericano de reversión de la pobreza crítica en los Andes peruanos, acabó convirtiéndolo en instrumento de sus planes políticos de reelección. Desde entonces no ha tenido otro destino que el de servir a fines burocráticos y a honrar, por momentos, en el registro de su pasado inicial, a quienes le dieron una vida distinta y superior.
Si Vildoso logra la hazaña de mover a Arana de Foncodes, tendrá el camino despejado para hacer de la institución la piedra angular de toda la reestructuración que demandan los programas sociales. Lamentablemente, las gestiones ministeriales en el sector de la Mujer y Desarrollo Social suelen enfrentar fortísimas presiones políticas.
Creemos que Vildoso exhibe no pocos pergaminos técnicos de primer nivel y no pocas agallas para decirle no al propio presidente Alan García. De estas fortalezas dependerá, en gran parte, el éxito de una gestión que aspira a lograr una buena perfomance técnica antes que una complaciente gestión política.
Lo que quizás tendría que hacer Vildoso desde su ministerio es generar algunas alianzas importantes dentro del Gabinete, como, por ejemplo, con el propio primer ministro, Yehude Simon, y con el ministro de Economía, Luis Valdivieso, que la ayuden a contrapesar la falta de apoyo político. En algún momento, la soledad podría hacerla retroceder en la firmeza de sus planes y pasar a constituir una excelente figura decorativa de la política social del régimen.
Estamos seguros de que Vildoso no querrá verse en ese espejo ni ahora ni nunca.