PUNTO DE VISTA
Por Carlos Heeren. Economista Apoyo Consultoría
En los últimos dos meses, la bolsa de valores peruana ha caído en cerca de 40% y la estadounidense en 25%. Oímos de intervenciones, salvatajes o defunciones de instituciones financieras que eran consideradas (ahora, en muchos casos, mal consideradas) ejemplos de solidez y buen manejo empresarial. Las proyecciones de crecimiento del FMI sobre la economía europea y americana para el próximo año son, en la práctica, nulas. Pensar que la economía peruana se puede desacoplar de este fenómeno es iluso. Una menor demanda de los principales mercados mundiales redunda, en el corto plazo, en menores precios. Ejemplo de ello es el desplome del cobre. Otras exportaciones también sentirán este impacto --más temprano que tarde--, lo que redundará en menores tasas de crecimiento y pago de impuestos.
La primera reacción de un empresario es, en medio de tanta incertidumbre, la de desacelerar. Cuando todos lo hacen simultáneamente, la desaceleración completa de la economía se vuelve una profecía autocumplida. En estas circunstancias le toca al Estado jugar un activo papel contracíclico, sobre todo al inicio del proceso.
Dos preguntas tocan hacerse en este nuevo escenario. La primera es cómo se navega en estas aguas. La segunda, cómo aprovecho las oportunidades que se generarán. Para la primera tres factores serán críticos. El primero es liquidez. Crisis como la que vivimos generan la ausencia de esta. No hay que olvidar que las empresas quiebran porque no pueden pagar las cuentas, no por la ausencia de activos o una propuesta de valor interesante. La caja es la cuenta clave del balance y la disponibilidad de líneas de crédito, un tema central. El segundo es la tripulación idónea, enfocada en seguir generando valor. El tercero es el capitán del barco. Cuando los personajes de "Piratas en el Caribe" deciden ir a rescatar a Jack Sparrow y buscan la ayuda de la Tía Dalma, ella les dice que uno no viaja al fin del mundo sin el capitán correcto. En aguas bravas --las que se vienen-- se probarán los capitanes.
¿Qué oportunidades se presentarán? Varias. Los heridos (y muertos) en la crisis se convertirán en blancos o dejarán espacios por llenar. Oportunidades para consolidarse en su sector, ingresar a nuevos negocios e incluso internacionalizarse aparecerán. Las empresas y bancos peruanos se encuentran en una situación privilegiada para aprovechar de su mejor posición en esta tormenta. Un reto de primera es el lema de la CADE y el tema, este año, gira en torno a la reforma del sector privado. Repensar lo que somos resulta oportuno para poder entrar mejor preparados a estos tiempos inciertos, pero que prometen más de una buena oportunidad.