Por Miguel Vivanco. Corresponsal
WASHINGTON. El respaldo de Colin Powell, ex secretario de Estado del presidente George W. Bush, ofrecido hace una semana al candidato presidencial demócrata, Barack Obama, va mas allá de lo meramente político o electoral. Sus palabras no significan una traición a su conocida militancia republicana, sino un reconocimiento al esfuerzo histórico de la comunidad afroamericana por consolidar la igualdad racial e intelectual en Estados Unidos.
En un principio muchos ana-listas se apresuraron en calificar su decisión de oportunismo político, pero luego tuvieron que admitir que el mensaje del primer afroamericano en convertirse en jefe del Estado Mayor Conjunto y héroe de la primera Guerra del Golfo tenía un profundo contenido étnico.
El general de cuatro estrellas no tuvo reparos en calificar la candidatura de Obama de reformista, necesaria para gestar el entusiasmo que necesita el país y el mundo con miras a superar los graves problemas que se viven en el siglo XXI.
"Barack Obama es un líder. Tiene las condiciones y la capacidad de inspirar confianza. Sería un presidente transformador. Por esa razón voy a votar por el senador demócrata", dijo Powell.
Pero habló más. Denunció la campaña negativa, basada en ataques personales y de tilde racista, del candidato republicano John McCain. Agregó que su compañera de fórmula, Sarah Palin, no está preparada para ser vicepresidenta de Estados Unidos.
También advirtió que los prejuicios raciales podrían impedirle a Obama llegar a la Casa Blanca por más que esté adelante en los sondeos. Powell recordó que el ex alcalde demócrata de Los Ángeles Tom Bradley perdió las elecciones por la gobernación de California en 1982 a pesar de tener una ventaja importante en los sondeos el mismo día de los comicios. Todo indica que muchos votantes blancos mintieron a los encuestadores sobre su disposición a votar por un negro. Sin embargo, el respaldo de Powell a Obama, viniendo de un carismático e intachable peso pesado del Partido Republicano, no hizo otra cosa que avivar las llamas del controversial tema étnico en la recta final de la campaña.
Y es que Barack Obama a sus 47 años y con varios títulos universitarios bajo el brazo, guste o no, se encontraría ad portas de convertirse en el primer presidente de raza negra de Estados Unidos, país que en el pasado le negó el voto a ese sector de la población.
VIVIENDO LA DEMOCRACIA
No hay duda de que los comicios del 4 de noviembre se han convertido en el suceso mundial del año. Todos quieren saber si por primera vez un negro es capaz de derrotar a un blanco en la ardorosa disputa por ocupar la oficina oval.
Hoy todos quieren ser testigos de las infinitas variables que existen al interior del sistema democrático, tan promocionado y defendido por Estados Unidos. El candidato demócrata, sin aún haber ganado, ya se dio el lujo de quebrar el tradicional 'establishment' de la política planeada desde Washington.
Sin embargo, la presencia de Barack Obama en el primer plano de la política estadounidense se debe en gran medida al espacio previamente labrado por personajes afroamericanos de la talla de Colin Powell y Condoleezza Rice, actual secretaria de Estado.
Para muchos analistas, el éxito de Obama nace con las tres enmiendas a la Constitución logradas por los líderes negros: la abolición de la esclavitud, la igualdad jurídica de todas las personas nacidas en el país y el derecho al voto.
Los próximos comicios presidenciales no pretenden enfrentar a negros y blancos, sino demostrar cómo cualquier ciudadano respetuoso de las leyes puede ostentar el cargo de presidente sin importar el color de su piel.
COMPROMISO SOCIAL
Mientras unos consideran que el respaldo del republicano Colin Powell al demócrata Barack Obama es una simple traición partidaria, otros entienden que se trata de una reivindicación en favor de la comunidad afroamericana.
Basta revisar las cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos para comprobar que los ciudadanos de raza negra son proporcionalmente más pobres que el resto de la población, a pesar de que constituyen solo el 12,4 % del total de habitantes.
Se estima que hay 37,3 millones de pobres en el país, lo que equivale al 12,5% de la población. Pero al revisar los grupos raciales se descubre que son pobres el 24,5% de los negros; 21,5% de los hispanos; 10,2% de los asiáticos y 8,2% de los blancos no hispanos.
Lo grave radica en que cerca del 60% de las familias negras en Estados Unidos tiene como jefe del hogar a la mujer.
La destrucción provocada por el huracán Katrina en Nueva Orleans en el 2005, por citar un ejemplo, evidenció la pobreza real que existe entre las familias negras.
PUNTOS DE VISTA
Pese a todo lo mencionado, varios analistas opinan de manera distinta. Susan Gallagher, profesora de la Universidad de Massachusetts en Lowell, considera que el tema racial no será determinante el día de la votación y que todo estará en función del problema económico que vive el país.
"La clase media blanca está ahora más distanciada de los ricos que de los negros. Esa es una realidad fácil de comprobar", comentó durante una videoconferencia realizada en Washington.
Roland Roebuck, estudioso de las relaciones interraciales del distrito de Columbia, consideró que la falta de apoyo que en un principio experimentó Obama tuvo un tinte racista. "No podemos olvidar que el germen del racismo ha contaminado a los distintos grupos étnicos que forman la sociedad estadounidense. Existe la confianza de que muchos puedan escapar de las trampas tendidas por el racismo", apuntó Roebuck.
Para Cecilia Muñoz, vicepresidenta del Concilio Nacional de la Raza, ahora que faltan menos de dos semanas para la votación todos los electores están interesados en temas centrales como la economía, la educación y la atención a la salud, entre otros. "La inmigración importa en esta elección y despierta el interés de muchos votantes latinos a participar. Algo similar ocurre en otras comunidades", opinó Muñoz.
Una larga trayectoria
La trayectoria del neoyorquino Colin Luther Powell siempre representó un orgullo para la comunidad afroamericana. Combatió en Vietnam y fue herido dos veces en acción.
En 1987, como teniente general, fue designado por el presidente Ronald Reagan asesor de seguridad nacional.
Sirvió como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y en 1990 encabezó la coalición internacional para liberar a Kuwait en la operación Tormenta del Desierto.
Entre el 2001 y 2005 fue secretario de Estado.