Entre los escritores de las últimas generaciones, José Güich es uno de los que ha trabajado el relato fantástico con más solvencia y capacidad de riesgo. Si ya con "El mascarón de proa" (2006), su libro anterior, había logrado plasmar historias originales a partir del encuentro inusitado y verosímil entre diversos géneros, con "Los espectros nacionales", su reciente conjunto de cuentos, sus hallazgos se han perfeccionado. "Los espectros nacionales" recurre a formas inusuales de lo fantástico, siempre al borde de lo posible, y bajo la forma de un acontecimiento histórico --ya sea de orden privado o público-- que vuelve como un fantasma sediento.