Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
TRAJINANDO POR LAS SOMBRAS

El último fulgor celeste

Luego de la gesta del Nacional ocurrida hace 20 años, Uruguay entró en una sequía de títulos. Hoy le faltan caudillos, riqueza técnica y fundamentos

Por Jorge Barraza. Periodista

Agobiado económicamente, la suya era una misión imposible. "Cuando asumí la dirección técnica, me encontré con que había un solo jugador del club", confesó Roberto Fleitas, artesano de aquel asombro. Roberto, un mariscal de acero, fue reclutando muchachos de esos deliciosos cuadritos montevideanos como Bella Vista, Rampla Juniors, Liverpool, Sud América, Fénix, Rentistas Uno llegado a préstamo, otro viniendo de una lesión, alguien más descartado en el exterior Así se fue armando el modesto rompecabezas. Y de la nada, a pura mística, corazón y pierna fuerte, Nacional se convirtió en un granítico campeón del continente.

Fue el 27 de octubre de 1988. Este lunes se cumplen 20 años de aquella gesta nacionalófila. Es la última grapa fuerte que bebió el fútbol uruguayo. Luego el sol fue inclinando su alegre semblante hacia otras tierras y Uruguay entró futbolísticamente en sombras. Devino una larga sequía de títulos, insospechada para un fútbol otrora repetidamente glorioso. En 1995 sumó una Copa América que no logró mitigar la sensación de declive: fue una conquista sin aristas rutilantes.

Ya no hubo más consagraciones a nivel juvenil (Uruguay había sido el gran dominador con siete campeonatos sudamericanos, pero después de 1981 no volvió a repetir). Hasta los Mundiales se tornaron esquivos: fue solo a tres de los últimos ocho. Y los futbolistas celestes, antes muy apetecidos por su entrega y pujanza, dejaron de figurar en el exterior. Salen muchos, pero no hay una sola figura descollante en Europa, México o Argentina. Apenas Diego Forlán destaca en el último tiempo en la Liga Española.

LA REALIDAD DE HOY
¿Qué pasó con el fútbol uruguayo? La respuesta de varios colegas orientales, aunque con matices, coincide en cuatro aspectos: 1) Un medio desactualizado a nivel técnico y de estructuras. 2) Se tornó un fútbol lento. 3) Priorizó más la garra que el juego. 4) La falta de recursos en el torneo local y, a causa de ello, la partida temprana de los mejores valores.

"El fútbol uruguayo tiene procedimientos antiguos que casi ya ni se utilizan a nivel internacional, debe ser el fútbol de América con menos dinámica", dice Raúl Tavani, periodista del diario "El País". "Si comparamos con los más débiles --Venezuela y Bolivia-- ellos tienen mayor dinámica que Uruguay. No es que jueguen mejor, corren la cancha y piensan diferente".

"A partir de Rinus Michels y su Naranja Mecánica el fútbol cambió radicalmente. Y Uruguay no se adaptó a los nuevos sistemas", opina Rodolfo Piñeyro, narrador radial radicado hace años en Ecuador. "Segundo, la acción de los empresarios en el fútbol les ha hecho mucho bien a los jugadores, pero perjudica notoriamente a los países exportadores porque emigran desde muy jóvenes", concluye.

Marcelo Decaux, redactor de "El Observador", matutino montevideano, es crudo en su visión: "Se perdió la identidad y existe un halo de garra malentendida, como lo que se vio en el Monumental contra Argentina por la Eliminatoria. Uruguay perdió a sus ídolos. Ya prácticamente no tiene jugadores clase A, aunque muchos uruguayos piensen que sí. Eso se siente a la hora de jugar y se aprecia si uno lo observa con objetividad. La pobreza económica de este fútbol, que no es de ahora, hoy pesa más. Faltan caudillos, riqueza técnica y fundamentos".

"La sangría de cientos de jugadores, que a temprana edad son vendidos afuera, es una razón de la caída, pero también es cierto que la mayoría de esos jugadores que emigran, en el exterior no brillan, no confirman", explica César Groba, cronista de televisión. "Pero las razones son diversas y generan polémicas interminables. Nada cambia. El único que en los últimos quince años intentó hacer algo por el fútbol fue Gustavo Poyet (ex futbolista que brilló en España e Inglaterra). Empezó a instrumentar un programa para el fútbol infantil y formativo en el ámbito nacional. Pero se aburrió por todas las trabas que encontró y se fue de nuevo a Inglaterra".

Cuando se habla de un juvenil promisorio, en Uruguay el elogio pasa por "cómo mete" (la garra) y no por "cómo juega" (la técnica). Las figuras nuevas se van a los 18 o 19 años y ello deteriora el torneo local. El mercado interno es mínimo y los destacados ni pasan ya por Nacional o Peñarol.

Pero el futbolista uruguayo no ha perdido el carácter. Es la esperanza que queda para volver a ser. Lo resume Óscar Washington Tabárez, entrenador de la selección nacional: "Para nosotros ningún partido es fácil. Y ninguno es imposible".

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook