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TEATRO

Laboratorio de sueños

ODIN TEATRET EN EL PERÚ. LA PRESENCIA ENTRE NOSOTROS DEL MÍTICO GRUPO DE TEATRO SERÁ UNO DE LOS ACONTECIMIENTOS DEL AÑO: ODIN, QUE VIENE POR TERCERA VEZ AL PAÍS, PROPONE UNA EXPERIENCIA ESCÉNICA PROFUNDA Y ORIGINAL.

Odin Teatret tiene dos emblemas: el primero es una imagen del dios Odín --divinidad principal de la mitología nórdica, soberano de la sabiduría y la guerra, pero también de la magia, la profecía y el arte-- montado sobre su caballo Sleipnir, y acompañado por dos cuervos, Hugin (el pensamiento) y Muninn (la memoria). El otro es el blasón que el físico Niels Bohr (Premio Nobel de 1922) diseñó para sí mismo cuando el rey de Dinamarca lo nombró caballero por sus méritos científicos. Entre esos dos emblemas, que encarnan los universos del espíritu y la razón, custodiados por la memoria y la voluntad, el italiano Eugenio Barba fundó en 1974 el que se ha convertido en uno de los referentes decisivos del llamado teatro de grupo.

Barba emigró muy joven a Noruega para trabajar como marinero, luego estudió en Oslo literatura francesa e historia de las religiones, al poco tiempo se mudó a Polonia para estudiar teatro y terminó incorporándose a las filas de Jerzy Grotowski. Ahí permaneció de 1962 a 1964, y no solo se formó técnicamente sino que vivió un fenómeno que definiría su vocación y marcaría su trayectoria: el proceso mediante el cual un teatro "normal" --un teatro concebido a partir del ciclo que va del ensayo a la puesta en escena-- se convierte en un laboratorio teatral. Es decir, en un espacio en el que la investigación sobre la técnica actoral se convierte en el eje del trabajo, y en el que todo se estructura en torno a un dilatado proceso destinado a la creación de espectáculos complejos y profundos.

El primer proyecto de Odin Teatret se llamó "Ornitofilene" ("Los amigos de los pájaros"), y fue concebido durante los primeros meses de vida del grupo, en un antiguo refugio antinuclear. Era la historia de una aldea del sur de Italia en la que el líder del pueblo reconoce, entre un grupo de turistas alemanes, a algunos de los ocupantes nazis que durante la última guerra habían oprimido, torturado y asesinado a la gente del lugar. Los turistas son ricos, civilizados y enemigos de la violencia; los pobladores de la aldea son feroces, y cazan pájaros por millares, y los cocinan y los devoran en fiestas cotidianas. Los alemanes les dicen que dejen de depredar a las aves, que viven en un lugar hermoso, que ellos pueden ayudarlos a convertir la aldea en un paraíso turístico. Los pobladores quisieran resistirse en nombre de su propia independencia y de su propia dignidad, pero terminan escogiendo el progreso, la modernización y el bienestar, sin importar de qué manos venga.

¿La historia suena familiar? Al final, la hija del líder del pueblo se suicida porque, como ha explicado el propio Barba, la comprensión de la historia puede corromper. Hay una lección oscura y latente en "Ornitofilene": se debe conocer la historia, no solo para ver de dónde venimos sino para rechazarla cuando sea necesario: rechazarla pero permaneciendo con vida, sin dejarse destruir y, en lo posible, sin destruir. "Ornitofilene" es "la contradicción sin solución entre una hija que se suicida y un padre que, por exceso de sentido común, se libera de la herencia que se había transmitido a sí mismo". Para Barba y para la gente de Odin vivimos en un cúmulo de contradicciones sin solución como la de su primera obra, ¿y qué hace el teatro frente a eso? "Barcos de piedra, islas flotantes, la imagen de un niño en puntas de pie que quiere mirar por encima de un muro".

Para Barba, Odin es un lugar ideal para vivir. De hecho, el grupo tiene ya más de cuarenta años trabajando, y el director y fundador cree que el truco está en que, precisamente, el teatro "nos permite quedarnos en puntas de pie", asomados a ese muro cuya altura es mayor que la nuestra, y que es casa que nos protege pero también prisión. "Es la tensión necesaria para asomarse más allá de los límites: el límite entre el presente de la representación y el pasado de la historia representada; entre la intención y la acción; entre el actor y el espectador; entre nosotros y nuestra sombra".

Una de las características esenciales de Odin Teatret es el cambio permanente, la reinvención, las nuevas búsquedas. Barba suele repetir una frase: "La rebelión es continuar soñando activa y racionalmente, evitando que el sueño se vuelva monumento o añoranza". El trabajo que Odin trae a Lima, "Dentro del esqueleto de la ballena", está basado en ese breve y estremecedor relato de Franz Kafka que se llama "Ante la ley": una fábula en la que un campesino ve de reojo cómo se le escapa la vida mientras espera por décadas, inútilmente, que un guardián le deje pasar a través de las Puertas de la Ley. En la obra, la desesperación se disfraza de esperanza, y el extremismo espiritual asume la apariencia de escepticismo burlón. De nuevo Odin da en el clavo, y se introduce en los pliegues más hondos y turbulentos de su época.

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En paralelo a las presentaciones de "Dentro del esqueleto de la ballena", la gente de Odin Teatret realizará en Lima una serie de actividades que incluyen talleres ("La presencia del actor/performer", "El cuerpo y las palabras", "El ritmo de la actuación y la música del actor", los días lunes 17, martes 18 y miércoles 19), demostraciones de trabajo ("Los senderos del pensamiento", "El eco del silencio", "Rastros en la nieve", "Blanco como jazmín"). Además, antes de viajar al décimo encuentro de Ayacucho, el grupo hará demostraciones en Comas y Villa El Salvador. Más información en: www.yuyachkani.org

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